LA DIDÁCTICA DE
LAS CIENCIAS SOCIALES EN LA UNIVERSIDAD ESPAÑOLA:
ESTADO DE LA CUESTIÓN
Publicado
en:
Joaquim
Prats. "La 'Didáctica de las ciencias sociales'
en la Universidad española: estado de la cuestión".
En: Revista de Educación. MEC. Mayo Agosto
2002. nº 328. Madrid: Ministerio de Educación,
2002
Imprimir
-
Recomendar
-
Índice
RESUMEN
Se
realiza un análisis general del área de conocimiento
académico: Didáctica de las Ciencias Sociales,
que incluye, especialmente, la enseñanza de las
disciplinas de Historia y de Geografía. Se estudia
el colectivo docente e investigador que compone
esta comunidad académica, la docencia que realiza
en el seno de las Universidades Españolas, y las
revistas científicas con que cuentean. En la segunda
parte, se defiende la posibilidad de un ámbito
de investigación específico y metodológicamente
delimitado. Se analiza la investigación existente
en los temas de didáctica de la historia, la geografía
y otras ciencias sociales. Se proponen medidas
para mejorar el nivel científico y académico del
área.
En los últimos
quince años, dentro del mundo académico universitario,
la Didáctica de las Ciencias Sociales ha experimentado
una profunda transformación. Esta transformación
representa, desde mi punto de vista, algo más
que la posibilidad de constituir una sección administrativa
de las tantas que, en su día propuso el Consejo
de Universidades cuando fijó categorías en el
conocimiento científico. En este artículo, trataré
de determinar si la Didáctica de las Ciencias
Sociales se ha configurado como un campo de conocimiento,
suficientemente diferenciado del resto de las
disciplinas educativas, su situación en el contexto
académico, y su posición en el conjunto de la
investigación sobre estas temáticas.
Para establecer
si constituye un espacio científico-académico,
en el seno de las universidades españolas, me
he centrado en cuatro aspectos que pueden ser
considerados como indicadores. Son los siguientes:
en primer lugar, la descripción de la comunidad
académica, la existencia de órganos de discusión
y divulgación científica, propios y específicos,
y la situación de la docencia universitaria. En
segundo lugar, la posibilidad de establecer límites
epistemológicos que definan a la Didáctica de
las Ciencias Sociales como un ámbito de investigación
diferenciado. En tercer lugar, la constatación
de la existencia de líneas de investigación propias
y, como consecuencia de ello, la producción suficiente
de investigaciones. Por último, y en cuarto lugar,
la influencia que está teniendo la Didáctica de
las Ciencias Sociales, tanto en el proceso de
enseñanza-aprendizaje de la enseñanza reglada,
como en el mundo de las comunicaciones de los
conocimientos sociales y culturales.
Este artículo
constituye una primera aproximación, un análisis
del estado del área de conocimiento, a la luz
de los indicadores citados, que puede informarnos
del grado de madurez alcanzado hasta el momento
y, como ya he señalado, ayudarnos a discernir
si es pertinente la demarcación teórica y sociológica
que otorgue identidad científica a la Didáctica
de las Ciencias Sociales
[1] .
1. EL ÁREA DE
CONOCIMIENTO EN LA DINÁMICA UNIVERSITARIA
Como todas
las áreas dedicadas a la didáctica de las distintas
materias curriculares, la de Ciencias Sociales
inicia su andadura en la segunda mitad de la década
de 1980, partiendo de los grupos de profesores
que provenían, casi en su totalidad, de las Escuelas
de Formación de Profesorado de EGB. Ese profesorado
impartía los contenidos de geografía e historia
que se consideraban necesarios para la formación
de los futuros maestros, junto con la didáctica
de las materias. Lo más habitual era que las asignaturas
se titulasen con denominaciones como, por ejemplo,
"Historia y su didáctica". Cada profesor determinaba
que peso debía tener cada uno de los dos aspectos:
la historia, por un lado, y la didáctica, por
otro.
La creación
de las áreas de conocimiento a mediados de 1980,
otorgó al profesorado de Geografía, Historia y
Didáctica de las Escuelas Universitarias de Formación
de Profesorado de EGB la posibilidad de integrarse
en el área denominada Didáctica de las Ciencias
Sociales, o bien hacerlo en las que se crearon
en las facultades de Historia y Geografía y, en
algún caso, en sociología u otras disciplinas
afines. Así, un colectivo no muy amplio, distribuido
de manera desigual en las distintas universidades,
optó por integrarse en el área de conocimiento
de la Didáctica de las Ciencias Sociales. Este
colectivo se propuso cobrar identidad y formar
parte, en igualdad de condiciones que otras áreas
más consolidadas, de la comunidad académica.
Así como
las áreas que se crearon en las facultades de
letras, recogían una tradición investigadora y
docente, que ya estaba instituida en las antiguas
cátedras y seminarios universitarios, la Didáctica
de las Ciencias Sociales surgió en una situación
difícil ya que, no mucho más tarde, se suprimió
la especialidad de Ciencias Sociales en la Escuela
de Formación del Profesorado, única titulación
que se centraba en los contenidos de la nueva
área. Otras razones auguraban al área un futuro
incierto, ya que no había precedentes en el campo
científico español de un conocimiento de tal naturaleza.
Todo ello suponía el inicio de un largo proceso,
lleno de obstáculos, para ganar el reconocimiento
y el respeto de la comunidad científica.
Después
de varios años, el profesorado del área de conocimiento
puede ser considerado el núcleo en el que se está
construyendo un ámbito de docencia, de investigación
científica y de reflexión educativa, desde mi
punto de vista, con grandes posibilidades de crecimiento
y desarrollo.
Pero el
nacimiento de esta nueva comunidad académica,
tal como se produjo, condicionó, de manera determinante,
la trayectoria y el peso institucional que el
área ha tenido en las universidades. Señalaré
tres aspectos que conviene analizar: en primer
lugar, su dimensión como comunidad académica;
en segundo lugar, la orientación de su docencia
y su relación con otros colectivos académicos;
y, en tercer lugar, los mecanismos de discusión
e intercambio científico existentes.
El
colectivo docente e investigador
El área
de Didáctica de las Ciencias Sociales tiene, a
principios del año 2002, un total de 178 docentes
en el conjunto de todas las universidades públicas
españolas (Consejo de Universidades, 2002). Como
puede observarse, se trata de un colectivo numéricamente
pequeño si se compara con la dotación de académicos
que integran la mayoría de las áreas tradicionales.
Lo mismo ocurre en relación al número de centros
que imparten docencia en la formación de maestros.
Menos exiguo resultaría este colectivo si, en
el futuro, se normalizara la formación del profesorado
de secundaria y dicho gremio tuviera la responsabilidad
de encabezar su formación.
Si comparamos
la composición profesoral del área con el resto
de las existentes, lo que más llama la atención
no es su tamaño, sino la distribución interna
de las categorías de profesorado
[2] . En el área de la Didáctica de las Ciencias
Sociales, un 68% de sus integrantes son profesores
titulares de escuela universitaria y un 19% son
catedráticos de escuela universitaria. En relación
con los cuerpos propios de las facultades universitarias,
titulares de universidad y catedráticos, constituyen
sólo un 10% y un 3%, respectivamente. Esta composición
es reveladora y propia de la situación institucional
de la que se procede. Es una distribución que
la diferencia incluso, de manera muy notable,
de otras áreas que también imparten docencia en
las titulaciones de maestro, pero que han tenido
otra evolución. Por ejemplo, los profesores que
forman parte del área de Didáctica y Organización
(DOE), un total de 520 docentes, se diversifican
en un 9% de catedráticos de Universidad, más de
un 40% de titulares de universidad, y un 11% catedráticos
de escuela universitaria. Como puede comprobarse,
es una situación casi inversa a la de Didáctica
de las Ciencias Sociales. Una distribución, como
la que señalamos para el DOE, permite una mayor
y mejor presencia en todo tipo de competencias
universitarias, tanto para concursar en proyectos
de investigación, como en otras cuestiones específicas
de la vida universitaria: elaboración de planes
de estudios, aprobación de nuevas titulaciones,
etc. Más interesante es comparar los porcentajes
de cada una de las categorías de profesorado con
las del conjunto del profesorado universitario:
3% de catedráticos frente a un 17%, por un lado,
y 68% de titulares de escuela universitaria frente
a un 25% que tiene el conjunto.
Como puede
observarse en el cuadro siguiente, la composición
del área de la Didáctica de las Ciencias Sociales,
comparada con otras áreas afines por temática
o concurrencia en docencia de diplomaturas de
maestro, no deja lugar a dudas. Existe una clara
desventaja en el conjunto de la composición por
categorías de profesorado, lo que tiene unos efectos
conocidos en el seno de la universidad española.
Este análisis pretende poner de manifiesto que
la progresiva normalización del área en cuestión
exige un esfuerzo de promoción del profesorado.
La "normalidad" en la distribución del colectivo
debe pasar, sobre todo, por el crecimiento de
los cuerpos de titulares y de catedráticos de
universidad. Ello implica un serio esfuerzo, mucho
mayor del que ya se está haciendo, en la realización
de tesis doctorales por el profesorado del colectivo
de titulares de escuela y, al tiempo, conseguir
una mayor presencia en las licenciaturas, fundamentalmente,
en las de Geografía e Historia.
Cuadro comparativo
de la distribución del profesorado por categorías
(Consejo de Universidades, 2002)
| |
Catedráticos
de Universidad |
Titulares
de Universidad |
Catedráticos
de EU |
Titulares
de EU |
| Didáctica
de las Ciencias
Sociales |
5 |
3% |
18 |
10% |
34 |
19% |
121 |
68% |
| Didáctica
de las Ciencias Experimentales |
9 |
4% |
31 |
14% |
56 |
25% |
125 |
56% |
| Didáctica
y Organización Escolar |
40 |
8% |
209 |
40% |
58 |
11 |
205 |
39% |
| Psicología
Evolutiva y de la educación |
50 |
11% |
169 |
36% |
71 |
15% |
172 |
37% |
| Áreas
de Historia [3] |
301 |
19% |
1144 |
71% |
32 |
2% |
135 |
8% |
| Profesorado
del conjunto de las Universidades |
7377 |
17% |
23049 |
54% |
1985 |
5% |
10795 |
25% |
Orientación de la docencia
El segundo
aspecto que se enunciaba en este epígrafe, trata
de la ubicación de la docencia en las diversas
carreras universitarias. A la hora de elaborar
este artículo, ha sido imposible establecer un
mapa detallado de las titulaciones en las que
se imparte docencia. Las informaciones expuestas
en las páginas web de las universidades no permiten
una elaboración rigurosa y exacta del mapa de
titulaciones, y la presencia que en éstas tiene
el profesorado del área. He trabajado este aspecto
de manera exploratoria y he analizado: la información
pública que ofrecen algunas universidades, la
información procedente de los proyectos docentes
que se entregan en las oposiciones, y una serie
de consultas personales a profesores de diversos
lugares. La conclusión a la que he llegado es
que, aproximadamente, el 90% de la docencia que
realiza el profesorado del área se realiza en
las titulaciones de maestro, en especial en la
de educación primaria. Desde que desapareció la
especialidad de Ciencias Sociales en esta diplomatura,
la presencia docente de la Didáctica de las Ciencias
Sociales ha quedado muy reducida. Además de las
materias troncales, que son comunes en el conjunto
de los planes de estudio, la existencia de asignaturas
optativas y otras de libre configuración varían
bastante de unos centros a otros. En general,
puede decirse que la presencia docente es escasa,
y que la influencia del profesorado del área en
la confección de los planes de estudio no es muy
evidente.
El resto
de la docencia, un 10% aproximadamente, se realiza
de manera muy diversa según las distintas universidades.
Lo más habitual es asumir alguna asignatura optativa
en las titulaciones de psicopedagogía, y hay seis
universidades en las que los profesores del área
imparten docencia de didáctica en titulaciones
de Historia y, en ocasiones, de Geografía. También
se dictan asignaturas en carreras muy diversas:
comunicación audiovisual, humanidades, psicología,
etc. En los últimos años, algunos departamentos
han realizado docencia en la formación inicial
del profesorado de educación secundaria, sobre
todo en aquellos lugares donde se ha hecho el
Curso de Cualificación Pedagógica (CCP).
La natural
expansión de la docencia en facultades de letras
(sobre todo en las titulaciones de Geografía e
Historia) choca, en muchos casos, con algunas
dificultades derivadas de la diferencia de origen
y trayectoria. En el área de la geografía hay
una prolongada tradición de tener alguna asignatura
de Didáctica de la Geografía. En la mayoría de
los casos, dicha didáctica ha sido impartida por
un profesorado que no pertenece al área de conocimiento
de la Didáctica de las Ciencias Sociales. En general,
ha sido realizada por profesores de geografía
física y geografía humana, que tenían, y siguen
teniendo, una marcada sensibilidad por la enseñanza
y una no menor preparación para hacerlo.
En las titulaciones
de historia, este fenómeno no es frecuente y son
muy pocos los que, siendo profesores de algún
área histórica, proponen o imparten alguna asignatura
de didáctica. Por lo general, en los colectivos
de historiadores no ha habido una gran sensibilidad
por estos temas. A pesar de ello, en los últimos
años, esta situación está cambiando y ya comenzamos
a conocer materiales y grupos de investigación
e innovación en didáctica de la historia dentro
de las facultades de historia y formado por profesorado
de estas áreas. En este panorama, el desarrollo
del área de Didáctica de las Ciencias Sociales
implicará, prioritaria y necesariamente, tener
presencia progresiva en la formación de licenciados
en geografía e historia que piensan dedicarse
a la docencia o a la difusión cultural.
Instrumentos
de intercambio y discusión científica
La madurez
de un área académica en la universidad española
se mide, también, a través del número y la calidad
de las publicaciones, sobre todo en revistas,
que permitan: difundir la investigación realizada,
discutir los problemas teóricos y metodológicos
y establecer los marcos teóricos, junto con las
demarcaciones epistemológicas, en las que se mueve
el área. Asimismo, es síntoma de actividad fructífera
la realización de seminarios, simposios y congresos
que han tenido como preocupación la exposición
de dichos desafíos disciplinarios.
En cuanto
a las publicaciones periódicas, o revistas especializadas,
existen algunas que han desempeñado un papel interesante.
Debe reconocerse que aún no constituyen un tipo
de publicación potente, que sea acogida por el
colectivo del área y, lo que es más importante,
reconocida por la comunidad científica que conforma
el conjunto de las diversas ciencias sociales.
En España, solamente existe una revista universitaria
que se declare, de manera específica y monográfica,
dedicada a la publicación de la investigación
científica en el área de Didáctica de las Ciencias
Sociales. Se trata de Enseñanza de las Ciencias
Sociales. Revista de investigación, editada
conjuntamente por la Universidad de Barcelona
y la Universidad Autónoma de Barcelona, que acaba
de iniciar su singladura en el año 2002, y pretende
ser, como se señala en su presentación, un órgano
para impulsar la discusión científica. Entre sus
objetivos está la contribución, de manera colaborativa,
al crecimiento intelectual de la joven comunidad
que se encuadra en el área de conocimiento. Hasta
la aparición de Enseñanza de las Ciencias Sociales.
Revista de investigación, la comunidad académica
no contaba con ningún órgano de estas características
para la difusión de la investigación, la discusión
y la reflexión teórica. En cualquier caso, es
sintomático que haya tardado tanto tiempo en aparecer,
cuando en la mayor parte de las áreas de conocimiento
consolidadas es habitual y abundante este tipo
de publicaciones. No se debe olvidar en este recuento
otra revista con una orientación similar, editada
por la Universidad de Valencia, Didáctica de
las Ciencias Experimentales y Sociales, que
anualmente edita artículos de investigación sobre
la Didáctica de las Ciencias Sociales y las Ciencias
Experimentales, y que ha contribuido, pese a su
limitada distribución, a difundir algunas interesantes
investigaciones.
A las dos
revistas citadas, pueden sumarse otras publicaciones
periódicas, que incluyen, noticias de investigaciones
entre sus artículos. Por lo general, en este tipo
de revistas los aspectos de innovación y experiencias
didácticas tienen un peso mucho mayor; están dirigidas
al conjunto del profesorado en sus distintos niveles
educativos, y no pueden homologarse a lo que habitualmente
conocemos como revistas científicas, casi todas
surgidas y potenciadas en el seno de la comunidad
universitaria. De las revistas de innovación,
la más difundida y regular es: Iber. Didáctica
de las Ciencias Sociales, Geografía e Historia,
que ya ha completado más de treinta números. Más
joven y volcada únicamente a la historia y a su
didáctica está Aula. Historia Social dirigida,
fundamentalmente, al profesorado de Educación
Secundaria. Tiempo y Tierra es una publicación
de una asociación de profesores y combina artículos
de geografía e historia, de carácter más bien
erudito, con otros, los menos, de didáctica. Por
último, disponemos de Con-Conciencia Social,
peculiar publicación promovida por una federación
de grupos de renovación en Didáctica de las Ciencias
Sociales.
PUBLICACIONES
PERIÓDICAS DE DIDÁCTICA DE LA LAS CIENCIAS SOCIALES
Enseñanza
DE laS Ciencias Sociales. Revista de investigación.
Barcelona: ICE de la Universidad Autónoma de
Barcelona e ICE de la Universidad de Barcelona.
Anual. (1er número: marzo de 2002)
DIDÁCTICA
DE LAS CIENCIAS EXPERIMENTALES Y SOCIALES.
Valencia: Dpt. de Didàctica de les Ciències
Experimentals i Socials. Universitat de Valencia.
Bianual. (1er número 1988)
IBER.
DIDÁCTICA DE LAS CIENCIAS SOCIALES, GEOGRAFIA
E HISTORIA. Barcelona: Graó. Trimestral.
(1er número Junio de 1994).
AULA.
HISTORIA SOCIAL. Valencia: Fundación
Instituto Historia Social. Bianual. (1er
número: 1998)
TIEMPO
Y TIERRA. REVISTA DE LA ASOCIACIÓN ESPAÑOLA
DEL PROFESORADO DE HISTORIA Y GEOGRAFÍA.
Madrid. Bianual. (1er número: 1995)
CON-CIENCIA
SOCIAL. ANUARIO DE DIDÁCTICA DE LA GEOGRAFIA,
LA HISTORIA Y OTRAS CIENCIAS SOCIALES.
Sevilla: Díada Editora. ( Anual. 1er
número 1997)
Respecto
a la vida corporativa del profesorado del área
en cuestión, debe destacarse la labor realizada
por la Asociación Universitaria del Profesorado
de Didáctica de las Ciencias Sociales. La Asociación
es un buen exponente del nivel y el grado de maduración
que posee el colectivo docente e investigador.
Esta entidad ha sido importante para aglutinar
a gran parte del profesorado del área de conocimiento
y por ser un foro de discusión de problemas académicos
y, en ocasiones, científicos. Trece son los simposios
que ha realizado dicha asociación; de algunos
de ellos disponemos las actas. (Asociación Universitaria
del profesorado de Didáctica de las Ciencias Sociales,
1997; [IX] Simposium, 1998; Pagés I Blanc, J;
Estepa Giménez, J.; Travé González, G. (Eds.)
. 2000; Estepa Giménez, J; Friera Suárez, F; Piñeiro
Peleteiro, R (Eds.), 2001)
Hemos conocido,
además, una serie de actos e iniciativas puntuales
que han recogido cuestiones relacionadas con la
innovación en la Didácticas de las Ciencias Sociales.
Se han realizado dos congresos de las llamadas
didácticas específicas. El último, celebrado en
Granada, sirvió para poner en común las problemáticas
teóricas que comparten las didácticas (Congreso
Nacional de Didácticas Específicas, 2001). Asimismo,
aunque menos ligados al ámbito universitario,
se han organizado muchos encuentros, con los más
variados formatos organizativos, en los que se
ha tenido la oportunidad de relacionar al profesorado
universitario, con grupos de profesores de otros
niveles del sistema educativo.
Para finalizar
este apartado, habría que remarcar las dificultades
existentes a la hora de publicar monográficamente
los resultados de una investigación científica.
La dispersión de lo existente es absoluta. No
existe ninguna colección específica que dé a conocer
los resultados de una investigación, como es habitual
y fácil de encontrar, por ejemplo, en las ciencias
jurídicas o en las históricas.
2. DIDÁCTICA
DE LAS CIENCIAS SOCIALES COMO CAMPO ESPECÍFICO
DE CONOCIMIENTO CIENTIFICO
El segundo
indicador que puede ayudar a establecer la existencia
de un campo de conocimiento es el estudio de determinadas
líneas de demarcación, lo suficientemente diferenciadas
y específicas, que permitan distinguir la Didáctica
de las Ciencias Sociales de otras disciplinas
o ámbitos de investigación. Esta reflexión epistemológica
prácticamente no se ha realizado y casi no ha
habido discusión en la comunidad académica. Pese
a ello, ya hay algunas aportaciones que enuncian
posiciones y tendencias, lo que no deja de ser
una expresión de que ya existe un incipiente proceso
de reflexión sobre estas preocupaciones disciplinarias.
(García 1996, Pagés 1997, Prats 1997 y 2001, Travé
1998). En este sentido, deben considerarse, también,
algunas interesantes reflexiones, hechas por académicos
en sus proyectos docentes, cuando se han presentado
a oposiciones para acceder a plazas universitarias
del área.
La discusión
teórica
No obstante,
la mayor parte de lo que he podido leer sobre
esta cuestión trata mucho más de las líneas y
modelos de investigación de la Didáctica de las
Ciencias Sociales, que sobre sus bases epistemológicas.
En estos escritos académicos (los proyectos docentes)
se reproducen los debates que han surgido en la
literatura pedagógica y con ellos se ha intentado
además trasladar, desde mi punto de vista con
poca eficacia, "neoescolásticos" modelos, habitualmente
discutidos en los departamentos de las antiguas
facultades de pedagogía. No deja de ser significativo
este hecho: la colonización teórica de una disciplina,
por otra muy cercana, que tiene muy poco peso
en el conjunto de las Ciencias Sociales. Cabría
preguntarse las razones de esta falta de reflexión
propia y la adopción de lo menos interesante de
la literatura epistemológica y metodológica. Es
evidente que la respuesta es que la didáctica
de las ciencias sociales se encuadra, de manera
indiscutible, pero no exclusivamente, en las llamadas
ciencias de la educación. Pero también se debe
a la incapacidad, que aún existe, para establecer
una reflexión propia mucho más contrastada con
otras formas más interesantes y avanzadas de abordar
la reflexión epistemológica, y que podemos encontrar
con facilidad en disciplinas que forman parte
de lo que se trabaja en la didáctica de las ciencias
sociales.
Otra cuestión
que pone de manifiesto el estudio de las memorias
de oposiciones a plazas de profesor de universidad,
es la falta de bibliografía básica nacida en el
interior de la disciplina y, lo que es más preocupante,
la falta de precisión que se observa cuando los
académicos del área en cuestión escriben sobre
ello. Por ejemplo, es común utilizar de manera
incorrecta conceptos como: epistemología, teoría,
metodología, técnicas de investigación, etc. Se
utilizan, con frecuencia, intercambiando con facilidad
su significado. Además, hay conceptos que ingresaron
más tardíamente en el debate científico, como
"paradigma", que es muy utilizado, pero casi siempre
de manera errónea. Por ultimo, para finalizar
la galería de ejemplos, señalar lo preocupante
y significativo que resulta detectar cómo sigue
presente en los escritos del área el ya superado
debate entre la incompatibilidad de la llamada
metodología cualitativa y la metodología cuantitativa,
cuando ninguna ciencia social consolidada plantea
esta cuestión en esos términos.
En resumen,
es posible afirmar que, dentro del área, existe
un gran retraso en la discusión epistemológica,
que no se aprecia demasiada reflexión teórica
y, por último, que se copia, sin ni siquiera
adaptarlo, lo menos interesante y actual del debate
teórico que se produce en el conjunto y en cada
una de las ciencias sociales. Como decía, tan
sólo hace seis años, en el Simposio de la Asociación
Universitaria del Profesorado de Didáctica de
las Ciencias Sociales, celebrado en Las Palmas
de Gran Canarias:
"Hay que reconocer que nuestra área de conocimiento
se encuentra en un estado de arranque, y todavía
no ha alcanzado un grado aceptable de madurez.
La razón es la inexistencia de un corpus teórico,
suficientemente consensuado y debatido por el
conjunto de investigadores. De hecho, uno de los
problemas más acuciantes con los que contamos
es, desde mi punto de vista, la falta de un acuerdo
en cuáles son los núcleos conceptuales sobre los
que trabajar y los principales problemas a dilucidar.
Pero a ello debe añadirse: el poco desarrollo
de los métodos y técnicas de investigación, adaptadas
o generadas desde la propia área; la relativa
colonización metodológica de otras ciencias sociales;
la poca importancia que, hasta el presente, se
le ha dado a las peculiaridades tanto conceptuales
como epistemológicas de las ciencias que se trata
de enseñar; y, por último, la fuerte impregnación
de ideologías pedagógicas que pervierten, en ocasiones
de manera determinante, el propio planteamiento
de los temas de estudio" (Prats, 1997)
Aunque se
ha producido un avance en los últimos años, estas
afirmaciones pueden mantenerse y, desde mi punto
de vista, la debilidad teórica del área aún es
evidente. No podemos encontrar, de manera explícita
ni implícita, un consenso suficiente sobre los
puntos radicales (entiéndase este término en su
sentido etimológico), fruto de una discusión teórica
sistemática y configurada. La incorporación de
todos los elementos que están presentes en el
proceso de enseñanza y aprendizaje, así como sus
contextos institucionales y organizativos, y la
propia naturaleza del conocimiento enseñado (y
aprendido), no están suficientemente tratados.
Lo dicho
no resta valor al trabajo realizado, todo lo contrario,
ya es un avance discutir qué pasos serían necesarios
para situar el ámbito de investigación en lugares
más centrales de la problemática específica de
nuestra área de conocimiento
[4] , y, de manera poco estructurada se comienza
a hacer. Pero este trabajo exigirá, por un lado,
llegar a conclusiones con un grado suficiente
de consenso que contengan una explicación sobre
la calidad del conocimiento científico que puede
alcanzarse en Didáctica de las Ciencias Sociales
y, por otro, una determinación de las estrategias
metodológicas más adecuadas que se deben emplear
por ser más propias del ámbito de reflexión e
investigación. Estas cuestiones tan elementales,
a la vez que fundamentales, deben trabajarse por
la naciente comunidad de investigadores de manera
explícita y en un formato de discusión académica.
Ello permitirá establecer ciertas reglas de debate
y posicionamiento ante las diversas investigaciones
que se están produciendo (Prats, 2001).
Hay quienes
dicen que las discusiones sobre temas epistemológicos
y metodológicos son ociosas. Otros piensan que
las ciencias de la educación ya tienen status
y han alcanzado suficiente madurez como para no
tener que dedicar esfuerzo a lo que propongo.
No creo que sea esta una buena posición. Si lo
que se pretende es crear un ámbito específico
de investigación [5] que identifique unos problemas de conocimiento,
establezca teorías explicativas específicas y
construya una metodología lo más adecuada posible,
será preciso explicitar y construir, mediante
la discusión científica, estas cuestiones.
No se trata
de intentar "fundar" una ciencia, sino de establecer
un ámbito específico de investigación educativa,
suficientemente caracterizado y con un cuerpo
teórico relevante. Para ello, hay algunos factores
y principios que pueden estar presentes en un
boceto de definición, que sirva de punto de partida
para discutir esta cuestión
[6] . Desde mi punto de vista, son, entre
otros, los siguientes:
"La investigación
en didáctica de las ciencias sociales debe considerarse,
en primer lugar, como un campo de investigación
educativa, situado en la encrucijada de diversas
disciplinas sociales entre las que están, por
un lado, las que se ocupan tradicionalmente del
aprendizaje y la enseñanza y, por otro, las que
constituyen la base de los conocimientos que se
pretenden enseñar. En segundo lugar, considerar
un requisito que los procesos de indagación, observación,
experimentación etc. se basen en modelos y diseños
que contengan rigor metodológico, compartiendo
los principios que conforman la pluralidad metodológica
del resto de las ciencias sociales. En tercer
lugar, definir la finalidad, la intencionalidad
y las líneas de investigación, con la aspiración
de poder elaborar teorías explicativas que sirvan
para conocer los diversos agentes que intervienen
en el proceso didáctico, y las relaciones e interacciones
entre estos agentes. En cuarto lugar, definir
los instrumentos que hacen referencia a las metodologías
y representaciones pedagógicas. Por último, (y
esta cuestión es totalmente específica del campo
que proponemos), el diseño, experimentación y
evaluación de estrategias didácticas y la creación
de materiales y elementos que sirvan para intervenir
de manera controlada en el proceso de enseñanza
y aprendizaje. Todo ello en profunda relación
e interacción con la praxis. El fruto de este
tipo de actividad supondría un conocimiento científico
(conceptos, teorías, métodos, etc.) del proceso
didáctico en las diversas ciencias sociales, y
un "retrato fiel" de la estructura de todos los
elementos que lo componen". (Prats, 2001).
Producción
científica y líneas de investigación
La investigación
en Didáctica de las Ciencias Sociales, entendida
de forma convencional, tal como se produce en
la mayoría de las áreas de conocimiento universitario,
debe ser buscada en la producción de tesis doctorales
y en los proyectos de investigación competitivos,
bien por la convocatoria en la que se han concedido,
por el tipo de financiación que han recibido,
o la repercusión que han tenido en el ámbito científico
en el que se han producido. También pueden encontrarse
trabajos realizados fuera de los circuitos académicos
que, por su entidad, pueden ser considerados trabajos
de suficiente interés para ser incluidos en un
catálogo de investigaciones del área.
La producción
científica, desde finales de los años setenta
hasta la actualidad, puede cuantificarse en ciento
diez y seis trabajos, que se distribuyen entre
tesis doctorales y otro tipo de trabajos de investigación,
como puede observarse en el cuadro.
NÚMERO DE
INVESTIGACIONES REALIZADAS DESDE 1977 hasta el
2001
| TESIS
DOCTORALES |
91 |
| PROYECTOS
DE INVESTIGACIÓN |
11 |
| OTROS
TRABAJOS DE INVESTIGACIÓN [7] |
14 |
El haber
podido cuantificar la producción científica ha
sido muy dificultoso, pues no contamos con bases
de datos específicas, ni catálogos homologados,
por lo que debo señalar que es posible que los
datos del resumen no sean del todo exactos, en
especial lo que hace referencia al apartado de
proyectos de investigación y otros trabajos. Algunas
investigaciones de este tipo no han publicado
sus resultados y otras son estudios encargados
por instituciones y que no están pensados
para la comunidad científica. Tampoco he incorporado
en este listado varios trabajos que por su naturaleza,
teniendo rigor y no menos esfuerzo, deben situarse
más bien en el campo de la innovación didáctica.
Debo insistir que he recogido lo que, convencionalmente,
tiene el formato de investigación con los requisitos
protocolarios de este tipo de trabajos: objetivos,
contexto teórico, explicitación y justificación
metodológica, descripción del camino metodológico
empleado y sus vicisitudes, análisis, interpretación
y contextualización de resultados, conclusiones,
aparato crítico y referencial, etc.
La distribución
de los trabajos puede ser analizada desde muchas
variables: temática, orientación metodológica,
área de conocimiento en la que se ha generado
la investigación, niveles educativos estudiados,
universidades en las que se ha realizado, etc.
En las páginas
siguientes presentaré un mapa de la investigación,
tal como se ha venido produciendo en las dos últimas
décadas, para poder hacer un breve diagnóstico
de la situación. Para realizar el análisis dividiré
la exposición en dos partes. En primer lugar,
expondré dónde, quiénes y cuándo se ha realizado
la investigación, y, en segundo lugar, los niveles
educativos en los que se ha trabajado, las temáticas
elegidas y las metodologías empleadas.
Dónde,
quiénes y cuándo
Las investigaciones
se distribuyen de una manera muy desigual en el
conjunto de las universidades españolas. Destaca
la Universidad de Barcelona (UB), en la que se
han realizado casi el diez y nueve por ciento
(18,8%) del conjunto de la investigación universitaria
que trata de la enseñanza y el aprendizaje de
la geografía, la historia y otras ciencias sociales.
De las noventa y una tesis localizadas, dieciocho
se han presentado en dicha universidad. La mayoría
de ellas (12) se han defendido en los departamentos
de Historia y Geografía, tres en la facultad de
Pedagogía y una en cada una de las facultades
de Filosofía, Psicología y Bellas Artes respectivamente.
En lo que respecta a proyectos de investigación
de cierta entidad, también esta universidad
es la que tiene más productividad.

En la Universidad
Autónoma de Barcelona (UAB) se ha realizado cerca
de un diez por ciento (9,6%) de la investigación.
La mitad de esas tesis doctorales se han presentado
en los departamentos de Geografía e Historia y,
de la mitad restante, la mayor parte en la Facultad
de Educación. Hay un grupo de universidades en
las que se han realizado entre cinco y diez investigaciones.
Son, por orden de producción científica, las siguientes:
Universidad Autónoma de Madrid (UAM), UNED, Universidad
de Oviedo, Universidad de la Laguna, Universidad
de Valladolid, Universidad Complutense de Madrid,
y Universidad de Valencia. La distribución interna
de los trabajos varía según la universidad: mientras
en la Universidad Autónoma de Madrid (UAM), casi
toda la investigación de esta temática se ha realizado
en la Facultad de Psicología, en otras se ha producido
mayoritariamente en la Facultad de Educación
(Valladolid y La Laguna). El resto de la producción
científica (27%) se distribuye, de manera muy
dispersa, por el resto de las universidades y
otras instituciones.
Si observamos
la producción en relación al tipo de centro en
los que se ha realizado, la mayoría procede de
las Facultades de Educación (40%), seguidas por
las facultades de Geografía e Historia (32%) y,
a cierta distancia, las facultades o departamentos
de psicología (17%), en su gran mayoría dentro
del área de evolutiva y de la educación. El resto
se distribuye en diversos centros académicos y
otras instituciones, como el CIDE.
¿Quiénes
han realizado o dirigido las investigaciones?
Este punto es más difícil de determinar ya que
la consulta en las distintas bases de datos no
permite una identificación precisa de los directores
de investigaciones (tesis y proyectos), o de los
propios investigadores. La indagación por departamentos,
o facultades, tampoco es significativa; existen
ejemplos en que profesores del área de Didáctica
de las Ciencias Sociales han dirigido o realizado
investigaciones didácticas en departamentos de
historia y geografía o de pedagogía. Por lo tanto,
la única forma posible para determinar si los
autores (directores o investigadores) de las investigaciones
son del área de conocimiento de Didáctica de las
Ciencias Sociales ha sido cotejar, individualmente,
mediante las listas de los profesores del área.
Esta información no la tenía disponible para el
resto de áreas (historia, psicología etc.). Por
ello, sólo es posible conocer el porcentaje de
investigaciones que se han realizado en el seno
de nuestra joven comunidad académica.
Sólo un
37% de lo investigado ha sido dirigido o realizado
por los profesores y profesoras del área de Didáctica
de las Ciencias Sociales. No obstante, debo señalar
que, en los últimos siete años, este porcentaje
es mucho mayor, lo que demuestra que la investigación
en didáctica se está realizando progresivamente
y de manera mayoritaria por los miembros del área.
No es posible determinar con exactitud qué profesorado
ha realizado o dirigido el resto de las tesis
e investigaciones. Fijándose en el tipo de departamentos
o facultades en las que se ubica la investigación,
puede decirse que predominan los profesores de
las áreas de geografía e historia y, con menos
producción, aunque sin poder determinar en que
orden, las áreas de conocimiento de pedagogía
y psicología. De estos últimos, casi la mitad
de lo realizado se ha producido en la facultad
de psicología de la Universidad Autónoma de Madrid
(UAM). En cuanto al sexo de los investigadores,
un 63% son hombres y el 37% mujeres.

Respecto
a la cronología en que han ido apareciendo las
tesis doctorales y el resto de la investigación,
se puede apreciar en el gráfico, que la mayor
parte se ha producido en los últimos diez años,
siendo el quinquenio 1990-1995 el momento de mayor
producción. En cuanto a proyectos de investigación
de cierta entidad, están comenzando a ser comunes
en los departamentos de didácticas, teniendo en
cuenta que, en la década de los ochenta, estos
proyectos estaban situados, casi exclusivamente,
los departamentos de psicología.
Niveles
educativos, campos de investigación y metodologías
empleadas
¿Sobre qué
niveles educativos versan las investigaciones?
Casi la mitad de las tesis y muchos de los proyectos
de investigación han versado sobre la enseñanza
y el aprendizaje de la geografía, la historia
y otras ciencias sociales en Educación Secundaria.
Incluyo en ese porcentaje las que se hicieron
sobre el antiguo Bachillerato Unificado y Polivalente
(BUB), además de aquellas que tratan el tema del
aprendizaje en sus diversas etapas (por ejemplo:
hay tesis que comparan aprendizajes de alumnos
de primaria, secundaria y universidad). Sobre
educación primaria, infantil y la antigua Educación
General Básica (EGB) hay un 33% de la producción;
sobre la formación del profesorado, tanto de primaria
como de secundaria, un 12%. Y, casi un 20%, están
dedicadas a temas que son difícilmente clasificables,
o que abordan aspectos ligados a recursos didácticos,
temas trasversales y bienes patrimoniales.
He agrupado
las investigaciones en cinco campos, siguiendo
la clasificación que presenté en el Simposio de
la Asociación del Profesorado Universitario de
Didáctica de las Ciencias Sociales, celebrado
en Canarias, en el año 1996. (Prats, 1997). En
aquella ponencia propuse cinco grandes ámbitos
que servían para organizar, de manera provisional,
la investigación que se estaba produciendo. Son
los siguientes:
- Diseño y desarrollo
curricular en sus diversas etapas, áreas y
disciplinas educativas.
- Construcción de conceptos
y elementos que centren el contenido relacional
y polivalente de la Didáctica de las Ciencias
Sociales.
- Estudios sobre comportamiento
y desarrollo de la profesionalidad docente
en lo referente a la enseñanza de la Historia,
Geografía y Ciencias Sociales.
- Investigaciones ligadas
a la concepciones de la Historia y la Geografía
u otras Ciencias Sociales entre el alumnado
y la evaluación de los aprendizajes.
- Investigaciones sobre
la didáctica del patrimonio y espacios de
comunicación.
La distribución
propuesta crea algunos problemas de clasificación,
ya que hay tesis doctorales o investigaciones
que pueden pertenecer a más de uno de los campos.
Por ejemplo, la investigación realizada recientemente
sobre "Los Jóvenes ante el reto europeo" (Prats-Trepat-Peña-Valls-Urgell,
2001), tiene una parte en la que se analizan los
libros de texto, por lo que esta cuestión debería
incluirse en el primer ámbito; otra parte trata
del aprendizaje de los alumnos y sus percepciones
y actitudes sobre Europa, siendo esta temática
propia del cuarto ámbito. Por ello, esta investigación
se clasificaría en dos de los apartados. Casos
como el que acabo de señalar son frecuentes.
El primer
apartado, que se refiere al diseño y desarrollo
curricular en sus diversas etapas, áreas y disciplinas
educativas, es el que agrupa mayor número de investigaciones
(35%); muchas de éstas combinan propuestas de
materiales, o análisis de prototipos, que en el
mismo trabajo son evaluados: se experimentan para
medir, en unos casos, los aprendizajes que consiguen;
en otros, para rehacer los materiales, etc. En
cualquier caso, he incluido aquí aquellas investigaciones
que tratan estos temas:
-
Identificación y diagnóstico de situaciones y
problemas particulares en el aula. Ello puede
suponer: la exploración de problemas prácticos,
o menos prácticos, ligados con el desarrollo
de la enseñanza/ aprendizaje de conceptos, métodos,
técnicas y otros componentes de la acción educativa.
Elaboración
y evaluación de prototipos o diseños didácticos
de diversa amplitud que sirvan de test, experimentación
metodológica, o de comprobación de propuestas
y planteamientos hipotéticos.
Estudios
ligados al desarrollo del currículum desde la
óptica de su funcionamiento.
Estudios sobre las consecuencias del proceso didáctico
en el aula y en el centro docente, así como sus
repercusiones en la acción social y comportamiento
extraescolar del alumnado
Análisis de materiales didácticos desde diversas
perspectivas, ligadas a los contenidos, a su funcionamiento,
a la iconografía, a los métodos, a las técnicas
etc. que conlleva su utilización.
Evaluación del funcionamiento de métodos y estrategias
didácticas.
Elaboración, experimentación y evaluación de proyectos
didácticos tanto de carácter disciplinar, como
multidisciplinar o interdisciplinario.
Estudio del papel de las nuevas tecnologías de
la comunicación en los procesos didácticos.
Elaboración, evaluación y comparación de modelos
curriculares y planteamientos de programación.
Elaboración, aplicación y evaluación de diversos
recursos didácticos.
Desde mi
punto de vista, éstos son los temas que resultan
más específicos y menos compartidos con otras
áreas de conocimiento. En este campo están recogidas
la mayor parte de las investigaciones que han
realizado o dirigido los miembros del área de
Didáctica de las Ciencias Sociales.
En el segundo
apartado: la construcción de conceptos y elementos
que centren el contenido relacional y polivalente
de la Didáctica de las Ciencias Sociales, predominan
las investigaciones que estudian la historia de
la didáctica o de los recursos didácticos, como
es el caso de los libros de texto, aunque hay
otras aportaciones interesantes que pretenden
bucear en los fundamentos del área. En cualquier
caso, el número de investigaciones es escaso.
En el tercer
ámbito o campo de investigación, que trata sobre
el comportamiento y el desarrollo de la profesionalidad
docente en lo referente a la enseñanza de las
Historia, Geografía y Ciencias Sociales, he encontrado
muchas investigaciones (tesis) realizadas por
profesorado de educación secundaria. Este apartado
constituye un 22,5% de lo investigado y los resultados
obtenidos son mucho más coherentes entre sí que
en otros temas.
Respecto
a las investigaciones ligadas a los aprendizajes
y concepciones de la Historia y la Geografía
u otras Ciencias Sociales entre el alumnado, la
producción científica constituye una cuarta parte
de lo investigado (24,5%) Existe una gran presencia,
aunque no exclusiva, de tesis realizadas en los
departamentos de psicología.
Por último,
el tema de la investigación en didáctica a través
del patrimonio y otros espacios de representación
está en sus comienzos. Cuenta con muchos trabajos
de innovación de gran entidad y con pocas investigaciones
convencionales, aunque es un ámbito de trabajo
científico que ofrece grandes posibilidades.
En la orientación
metodológica de las investigaciones he tenido
graves problemas para encontrar una clasificación
aceptable después de analizar la mayor parte de
la producción. Excepto los que hacen historia
de la didáctica, que tienen un nivel medio similar
y que emplean los métodos y las técnicas habituales
entre los historiadores, el resto ofrece un panorama
muy desigual. La metodología empleada en muchas
tesis es, en ocasiones, muy elemental y poco rigurosa.
Incluso hay un 26% que, desde mi punto de vista,
son inclasificables. En algunos casos, se debe
a la atipicidad de la investigación propuesta
pero, en otros, he detectado una clara deficiencia
en el conocimiento de los métodos y técnicas de
investigación. Las tesis dirigidas en los departamentos
de psicología son las más correctas y refinadas
metodológicamente, a pesar de que en el tratamiento
de temas didácticos tienen problemas graves, al
no poder observar correctamente elementos que
solamente se explican desde el conocimiento interno
de las disciplinas enseñadas.
METODOLOGÍAS
EMPLEADAS EN LAS INVESTIGACIONES
| Estudios
de caso |
12% |
| Estudios
cuantitativos |
20% |
| Metodología
experimental |
19% |
| Evaluación
curricular |
14% |
| Metodología
histórica |
10% |
| Otras |
26% |
En el apartado
evaluación curricular, he incluido investigaciones
de muy diversa índole. Su denominador común es
la valoración y eficacia educativa de materiales,
prototipos, programas educativos o métodos de
enseñanza. Averiguar estas cuestiones no implica
que se haya utilizado una misma estrategia metodológica,
aunque todas ellas proponen un método y unas técnicas
para poder realizar el trabajo que se plantea.
En estos casos, se detecta un esfuerzo por determinar
una manera de trabajar y un camino a seguir en
investigaciones de la Didáctica de las Ciencias
Sociales.
3. RETOS Y PERSPECTIVAS
Señalaba al
principio de este artículo, un indicador que debe
tenerse en cuenta: el impacto social y la influencia
del área de conocimiento en el conjunto de la
sociedad y, más concretamente, en la educación.
No hay elementos para poder determinar, con rigor,
como se produce esta influencia. He tenido que
partir de conocimientos, basados en datos aislados,
que no suponen un mapa completo de la realidad.
Se puede afirmar que existe una gran interconexión
de miembros de los departamentos del área de Didáctica
de las Ciencias Sociales con el colectivo profesional
de Educación Primaria. El hecho de que la casi
totalidad de los actuales maestros hayan pasado
por las aulas de las Escuelas de Formación del
Profesorado ha establecido vínculos e influencias
que se prolongan en el tiempo.
Diferente
es el caso de la influencia entre los profesores
de educación secundaria. En este colectivo, la
intercomunicación es más escasa y se produce más
por razones de prestigio o tradición didáctica
de algunos integrantes del área, que por otras
razones. A pesar de todo, un 35% , aproximadamente,
de los libros de texto de Educación Secundaria
están realizados por profesores del área de la
Didáctica de las Ciencias Sociales, lo que no
deja de ser un dato revelador. En otro campo,
como es el de la difusión patrimonial, cada vez
son más los departamentos que se implican en proyectos
institucionales para el conocimiento de las ciudades,
regiones y determinados emplazamientos.
Puede decirse,
como conclusión, que el área de la didáctica en
el seno de la universidad y del sistema educativo
es, todavía, un colectivo con más posibilidades
que realidades. Su debilidad queda puesta de manifiesto
en las páginas anteriores, tanto en la distribución
de su profesorado en las diferentes categorías
universitarias, como en su minoritaria presencia
en el terreno de la investigación.
Respecto a
este último punto, el análisis de lo investigado
por los miembros del área indica que existiría
un falta de acuerdo sobre los núcleos conceptuales:
ámbitos, límites del campo teórico, conceptos,
etc., y una falta de consenso sobre los problemas
que se van a investigar. Además, hay insuficiente
desarrollo de métodos y técnicas de investigación
propias del área de conocimiento. Al mismo tiempo,
se detecta una colonización de las ciencias sociales
próximas (psicología y pedagogía), cuestión que,
si bien ha tenido efectos positivos en un primer
momento, no lo es en el presente. También permanecería
una antigua y gran confusión entre lo que se entiende
por innovación y lo que se tipifica por investigación.
Todo lo cual ocasiona una evidente debilidad teórica,
al no poseer un campo epistemológico propio, claramente
delimitado, debidamente fundamentado y corporativamente
consensuado.
Respecto a
los futuros retos que, desde mi punto de vista,
deberían plantearse mencionaré sólo los nueve
que considero prioritarios:
- Fomentar instrumentos
de intercambio y discusión científica: revistas
publicaciones especializadas en investigación,
jornadas científicas, etc.
- Establecer puntos de
discusión permanente sobre los problemas que
se van configurando como motivo de investigación.
- Contrastar con la realidad
educativa las conclusiones a las que se van
llegando: (foros de debate entre profesionales
de la educación e investigadores).
- Creación de grupos
estables y consolidados que tengan una labor
fundamental de investigación, de formación
de nuevos investigadores, y la de discusión
articulada.
- Establecer líneas de
financiación para temas de investigación:
licencia0s por estudios, becas, proyectos,
etc.
- Ampliar la docencia
en didáctica de la historia, geografía y otras
ciencias sociales, destinada a la formación
inicial del profesorado de educación secundaria.
- Iniciar investigaciones
para poder conocer y generar conocimientos
que permitan la formación didáctica del profesorado
universitario de las carreras de Geografía
e Historia.
- Establecer líneas de
trabajo para estar presentes en todo lo relacionado
con los nuevos caminos educativos y de ocio
cultural de la nueva sociedad de la información
- Una política decidida
de promoción del profesorado titular de escuela
universitaria, y la incorporación de nuevos
docentes, de probada valía investigadora,
procedentes de la educación secundaria.
Estos, y
otros retos, harán posible que la Didáctica de
las Ciencias Sociales sea un área con grandes
posibilidades de crecimiento científico y de extraordinaria
demanda para hacer comprensible y educativo el
conocimiento histórico y social.
-
|