La
Formulación de Hipótesis
Cinta
de Moebio No. 15. Diciembre 2002. Facultad de
Ciencias Sociales. Universidad de Chile
David
Pájaro Huertas.
Investigador de la sección de Génesis, Morfología
y Clasificación de Suelos. IRENAT-CP. Montecillo,
México.
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Índice
Resumen
La
formulación de una hipótesis es la manera o los
requisitos que deberán cumplirse para proceder
a redactarla y entonces tener el enunciado conocido
como hipótesis; lo cual es diferente al concepto
de hipótesis. Es decir, hablaremos de la hipótesis
como un enunciado y posteriormente como un concepto
en base a las preguntas cómo se formula y para
qué sirve.
Palabras
claves: hipótesis, formulación, requisitos
Introducción
El término hipótesis y su
utilización dentro del proceso de investigación
científico es de empleo reciente, quizá las ideas
pioneras del historiador William Whewell escritas
en 1847 (History of the inductive sciences) y
la influencia de la obra monumental de Hegel (1779-1831),
Comte (1798-1857) y Federico Engels (1820-1895),
como reconocidos pensadores, nos proporcionan
ese marco de referencia conocido como método
científico; sin embargo, es muy probable
que a partir de la obra del gran fisiólogo y médico
francés Claude Bernard (1813-1878) sea clásico
distinguir en la investigación experimental tres
etapas: la observación, la hipótesis y la comprobación,
y que es a través del cual que reconocemos que
la hipótesis es la brújula que guía la
generación de conocimiento científico. De tal
manera que cualquier investigador está obligado
a formular o plantear una o varias hipótesis,
que una vez contrastadas le permitirán generar
conocimiento científico.
Existen al menos dos etapas
de trabajo por las que cualquier investigador
pasará. La primera, cuando en sus trabajos
iniciales está atento en torno a los hechos de
la naturaleza y por lo tanto, REALIZA OBSERVACIÓN,
y la segunda, cuando con base en ellos
FORMULA ALGUNA HIPÓTESIS, que sometida a la comprobación
pertinente, le proporciona los datos o información
suficiente para aceptarla o rechazarla. Ambas
etapas son importantes, pero la formulación y
posterior comprobación de hipótesis, es el punto
culminante en la generación de conocimiento científico.
Si algún investigador, dependiendo del área de
trabajo que esté abordando, no es capaz de formular
y comprobar alguna hipótesis, sus resultados son
descriptivos y es poco probable que contribuyan
a generar conocimiento científico dentro de la
etapa teórica.
Cuando hablamos de hipótesis,
siempre estarán en torno a este tema cuatro preguntas
básicas:
1) ¿Qué es una hipótesis?
2) ¿Cómo se formula?
3) ¿Para qué sirve?
4) ¿Cómo se contrasta?
A propósito del título, en
el presente documento diremos que el término
formulación hace referencia al enunciado de
un principio, hecho o fenómeno en palabras o símbolos,
sean o no matemáticos. Por analogía, diremos
que la formulación de una hipótesis es la manera
o los requisitos que deberán cumplirse para proceder
a redactarla y entonces tener el enunciado conocido
como hipótesis; lo cual es diferente al concepto
de hipótesis.
Por lo tanto, primero hablaremos
de la hipótesis como un enunciado y posteriormente
como un concepto. Esto a su vez obliga a cambiar
el orden de las preguntas básicas respecto al
tema, abordándose como sigue: a) ¿Cómo se formula?,
b) ¿Para qué sirve?, c) ¿Cuál es el concepto de
hipótesis? y, d) ¿Cómo se contrasta? Seguiremos
dicho orden en el presente documento, considerando
las tres primeras preguntas, la cuarta se analiza
en otro escrito.
¿Cómo se Formula
una Hipótesis? O Cómo se Redacta una Hipótesis
Para analizar la etapa correspondiente
a la formulación de una hipótesis, es necesario
considerar como punto inicial al proceso de percepción
del entorno, que en términos sencillos involucra
la utilización de nuestros sentidos. Ya que la
comprensión habitual de la evolución del hombre
es resultado del hecho de que entendemos dicho
proceso explorando la realidad física con nuestros
cinco sentidos. Hasta el momento actual hemos
sido seres humanos cinco-sensoriales.
Este camino de la evolución
nos ha permitido comprender los principios básicos
del Universo de manera concreta. Gracias a nuestros
cinco sentidos, sabemos que cada acción es una
causa que provoca un efecto, y que cada efecto
posee una causa. De tal forma que el proceso de
percepción involucra a su vez cuatro etapas, conocidas
como: formación de imágenes, establecimiento de
sensaciones, esclarecimiento de ideas y elaboración
de conceptos.
Estas cuatro etapas en conjunto
conducen al proceso de observación. De tal forma
que la observación es la utilización de los sentidos
para la percepción de hechos o fenómenos que nos
rodean, o son de interés del investigador.
Entonces, la observación,
permite abordar la realidad, esto es, la totalidad
de hechos existentes y concretos que rodean los
fenómenos que se estudian. El profesor de física
David Bohm, del Birkbeck College, de la universidad
de Londres dice que la palabra "realidad" está
derivada de las raíces "cosa" (res) y "pensar"
(revi). Realidad, por lo tanto, significa
"todo aquello en lo que se puede pensar". Tal
definición tiene la influencia de la física cuántica,
que está basada en la percepción de un nuevo orden
en el universo.
Desde el punto de vista de
la Epistemología, existen tres herramientas básicas
para abordar a los hechos, o todo
aquello que sucede en la naturaleza: observando,
midiendo y experimentando. Lo cual puede
realizarse en una acción a la vez, o las tres
de manera simultánea. Esto quiere decir que un
fenómeno se está observando.
Por lo que, la observación
metódica y sistemática de los hechos, permitirá
a través del tiempo, generar información (o datos)
acerca de su comportamiento. De esto resulta,
que un hecho o fenómeno, podrá observarse en términos
de fracciones de segundo, como en una reacción
química, o de manera perpetua, como en el movimiento
de los planetas, o de alguna variable del clima.
Y la disponibilidad de datos a su vez permite
observar, medir o experimentar en torno al fenómeno
estudiado, todo en un proceso dialéctico.
La Etapa Empírica para
la Generación de Conocimiento Científico
La etapa en la cual se está
generando información referente a un hecho o fenómeno,
se conoce como etapa EMPIRICA; o de manera
atinada, aquella etapa que proporciona experiencia.
En esta etapa utilizamos como herramienta fundamental
a la observación. Resaltemos la importancia de
la observación y su relación con la formulación
de hipótesis, analizando algunos episodios de
la ciencia que han resultado fundamentales.
La observación se define
como la utilización intencionada de nuestros sentidos
para captar información. En la actualidad se considera
que la observación tiene un papel importante en
la ciencia cuando está guiada por una hipótesis,
tal como lo mencionaba Claude Bernard: "todo el
conocimiento humano se reduce a ascender de los
efectos observados, a su causa. Después de una
observación, se presenta al espíritu una idea
relativa a la causa del fenómeno observado; luego
esta idea anticipada es introducida en un razonamiento
en virtud del cual se hacen experiencias para
comprobarla. Por el momento, es necesario hacer
notar que la idea experimental no es arbitraria
ni puramente imaginaria; debe tener siempre un
punto de apoyo en la realidad observada, es decir
en la Naturaleza. La hipótesis experimental, en
una palabra, debe estar siempre fundada en una
observación anterior". La observación científica
se da a partir de la selección deliberada de un
fenómeno o aspecto relevante de éste, mediante
la guía del método científico.
Los astrólogos caldeos de
los siglos VII y VI a. C., quienes al igual que
sus antecesores babilonios, creían que los cielos
eran divinos, y por lo tanto identificaban a cada
planeta con una deidad (Mercurio, Venus, Marte).
Pensaban que observando sus movimientos podían
predecir sus intenciones. Si la conducta de los
planetas hubiera sido irregular, haciendo algo
nuevo cada vez, la tarea de los astrólogos habría
sido muy difícil y, probablemente no lo habrían
iniciado. Pero dado que los movimientos eran cíclicos
y se repetían una y otra vez, la operación no
parecía tan difícil y, por tanto, tenía sentido
ser extremadamente cuidadoso y preciso en las
observaciones. Kidinnu (siglo VI a. C.) calculó
el movimiento del sol con una exactitud tal que
sólo fue superada en el siglo XX. Cabe recordar
que caldeos, babilonios y griegos, carecían de
telescopios.
El evento que permite generar
experiencia y que está ampliamente relacionado
con el de observación puede ejemplificarse con
la formidable actividad de Tyge o Tico Brahe;
él nunca hizo grandes descubrimientos, salvo uno,
que lo convirtió en el padre de la Astronomía
moderna, fundada en la observación. El descubrimiento
estriba en que la astronomía tenía necesidad de
datos observados, precisos y continuos. Guardad
todos silencio y escuchad a Tico, quien dedicó
treinta y ocho años de su vida a la observación
del movimiento de los planetas (de 1563 a 1601).
Poco se ha escrito e investigado
acerca de las ciencias entre los pueblos mesoamericanos.
Sin embargo una constante emerge entre lo que
normalmente se pone de relieve: la observación
detallada y continua de los astros para obtener
la precisión de los cálculos astronómicos. Eli
de Gortari presenta en su libro, "La ciencia en
la historia de México" la siguiente tabla, en
la cual es posible comprender la magnitud e importancia
de la observación.
| |
Período
Sinódico |
| |
CÁLCULO
MAYA |
CÁLCULO
MODERNO |
| Luna |
29.530864 |
29.53058877 |
| Mercurio |
115 |
115.667 |
| Venus |
584 |
583.92 |
| Marte |
780 |
779.936 |
| Júpiter |
389.6 |
398.867 |
La forma, las dimensiones
y la orientación de la pirámide maya de Kukulkán
están calculadas de tal modo que involucraron
las observaciones de los astros conocidos en esa
época, y una vez al año, por espacio de veinte
minutos en el equinoccio, el juego de luz y sombras
en los escalones asemeja una gigantesca serpiente
que desciende por ellos. Esto sólo fue posible
después de observar los movimientos de los astros
y poseer un conjunto de datos sistematizados,
como el que se presenta en la tabla anterior.
Georg Christoph Lichtenberg,
físico, matemático y astrónomo alemán, que nació
en 1742, afirmaba que "la observación y el conocimiento
del mundo son la base de todo, además hay que
haber observado mucho para poder usar las observaciones
ajenas como si fueran propias, de otro modo, sólo
se leen y quedan en la memoria sin mezclarse con
la sangre".
Hoy en día todos conocemos
aquella teoría que nos dice que el mecanismo de
la evolución es la selección natural. Charles
Darwin y Alfred Wallace son sus creadores. Aunque
el primero siempre se lleva el crédito. Darwin
tuvo una gran ventaja al ser invitado a una expedición
científica a América del Sur, en el famoso velero
"Beagle".
Darwin observó las grandes
similitudes entre la flora y la fauna que existían
entre las comunidades bióticas de los continentes,
con aquellas comunidades de islas cercanas y dichos
continentes. Para Darwin, tales similitudes y
diferencias tenían un significado, una razón de
ser.
Con el apoyo de las obras
de Lyell ("Principles of Geology") y de Malthus
("An Essay on the principle of population"), Darwin
postula el mecanismo que rige el proceso evolutivo
de las formas de vida de nuestro planeta: la selección
natural. En ella se plantea que es el medio ambiente
quien ejerce una fuerza adaptativa sobre los individuos,
a la cual estos deben acostumbrarse, y por lo
tanto evolucionar.
A diferencia de Darwin, Alfred
Wallace realizó todas sus observaciones en el
Archipiélago Malayo, y de forma separada postula
el mismo mecanismo evolutivo para las formas vivas
existentes.
Tanto Darwin como Wallace
utilizan a la observación como herramienta principal
para tener información.
La información anterior son
ejemplos grandiosos que dejan claro que la observación
de los hechos constituye la etapa empírica para
la generación de conocimiento científico, y puede
ser en instantes o durante años. La observación
de los hechos de la naturaleza aporta datos, producto
de la medición de ciertos eventos, o por experimentación.
La Etapa
Teórica para la Generación de Conocimiento Científico
La siguiente etapa importante
en la generación de conocimiento es la etapa TEORICA.
El investigador utiliza herramientas tales como
los principios, postulados, hipótesis y leyes.
Aquí, el término hipótesis, deberá ser entendido
desde una doble perspectiva: 1) como concepto
y 2) como enunciado o formulación; razón por la
cual se requiere saber cómo formular una hipótesis
y posteriormente cómo contrastarla. Así sus resultados
pasan a formar parte de la etapa teórica de la
generación de conocimiento científico (ver figura
1).
Figura 1.
La generación de conocimiento científico
| |
|
|
|
Observación |
| Etapa Empírica |
=====> |
Conocimiento
de los Hechos |
<===== |
Medición |
| |
|
|| |
|
Experimentación |
| Etapa Teórica |
=====> |
Principios, postulados,
hipótesis, leyes |
|
|
Entonces, la formulación
de cualquier hipótesis es sobre la base de determinados
hechos o fenómenos, que al conocerse generan datos
(información) de su comportamiento. Estos datos
apenas constituyen una descripción de la realidad;
pero sin ellos, carecemos de la materia inicial
para tal formulación. Ya que en la actualidad
la concepción de cómo se trabaja en la ciencia
se conoce como el "modelo hipotético-deductivo",
cuyo nombre se debe al filósofo Carl Hempel; y
que efectivamente con base en este enfoque se
enlaza a la teoría con la empiria.
Por lo tanto, la observación
de la realidad conforma la gran experiencia que
proporciona datos a partir de los cuales se formulan
las hipótesis, que contrastadas adecuadamente,
contribuyen a la creación de la teoría que sustenta
o explica el comportamiento de cualquier hecho
o fenómeno de la naturaleza. Es en esta fase cuando
se genera conocimiento científico.
La Formulación de Hipótesis
La formulación de cualquier
hipótesis debe respetar estándares establecidos
por la epistemología; el cuadro 1 presenta los
aspectos más sobresalientes. De estos, quizá el
más importante y que ayuda a formular, propiamente
dicho, a una hipótesis es el requisito que establece
la forma sintáctica, o sea,
la manera en que se redacta o se escribe una hipótesis.
Algunas
Características para la Formulación de Hipótesis
- No debe contener
palabras ambiguas o no definidas
- Los términos
generales o abstractos deben ser operacionalizables.
Esto es, tendrán referentes o correspondencias
empíricas (hechos, objetos, fenómenos
reales)
- Los términos
abstractos, que no tienen referente
empírico, no son considerados
- Los términos
valorativos no se consideran por no
comprobarse objetivamente
- Cuando sea
posible, debe formularse en términos
cuantitativos
- La forma
sintáctica debe ser la de una proposición
simple. En ningún caso puede tener la
forma de interrogante, prescripción
o deseo
- La hipótesis
causal o estadística debe considerar
sólo dos variables
- Deberá excluir
tautologías. Esto es, repetición de
una palabra o su equivalente en una
frase
- Deberá evitar
el uso de disyunciones; las que aparecen
en proposiciones compuestas del tipo
p o q, donde p y q son proposiciones
simples cualesquiera
- Deberá estar
basada en el conocimiento científico
ya comprobado y tomarlo como punto de
partida. Esto es, considera al marco
teórico
- Deberá ser
doblemente pertinente: a).- en su referencia
al fenómeno real de investigación y
b).- en el apoyo teórico que la sostiene
- Deberá referirse
a aspectos de la realidad que no han
sido investigados aún, ya que un objetivo
de la actividad científica es la producción
de nuevos conocimientos, y
- Finalmente,
una característica de la HIPOTESIS CIENTIFICA
es su falibilidad. Esto implica que
una vez comprobada puede perfeccionarse
a través del tiempo.
|
Los antecedentes modernos
para la formulación de una hipótesis están en
la lógica matemática (simbólica o proposicional),
y a la vez han sido obtenidos de la lógica formal.
La lógica tradicional se
dedicaba a estudiar, desde el punto de vista formal,
a los juicios, los conceptos y los razonamientos;
todas las formas discursivas eran consideradas
como modificaciones, bien del juicio, bien del
concepto o bien del razonamiento. Por esta razón,
la hipótesis era comprendida por la lógica tradicional
como forma específica del razonamiento o como
juicio. La hipótesis era estudiada en la sección
de razonamientos inductivos.
Recordemos que el juicio
es un pensamiento en el que se afirma o se niega
algo de algo. Además el juicio tiene una estructura
cuyos elementos son: el sujeto (u objeto del juicio:
la cosa de la que afirmamos o negamos algo en
el juicio, y si sabemos de que cosa afirmamos
o negamos algo, tenemos el sujeto del juicio);
el predicado (lo que se afirma o niega acerca
del objeto), y la cópula (establece que lo pensado
en el predicado es propio o no del objeto del
juicio).
Tomando algunos conceptos
de la lógica matemática, se puede decir que la
_forma sintáctica de una hipótesis es la de
una proposición simple_. Las proposiciones
son pensamientos en los que se afirma algo, y
que se expresan por ello mediante enunciados u
oraciones declarativas.
Recuérdese que las oraciones
(conjuntos de palabras que expresan pensamientos
completos; o como lo hemos aprendido desde nuestra
formación básica, una oración tendrá sujeto-verbo-complemento),
se dividen en declarativas, imperativas, interrogativas
y exclamativas. Reiterando, una proposición
es equivalente a una oración declarativa, y ésta
será la forma de redactar o formular una hipótesis,
la cual tendrá Sujeto: la cosa de la que afirmamos
o negamos algo; Verbo: palabra que en una oración,
expresa la acción o el estado del sujeto; Predicado:
lo que se afirma o niega del sujeto.
Entonces, ejemplificando
la redacción de algunas oraciones se tiene lo
siguiente:
1) El universo esta formado
por átomos de hidrógeno
2) ¡Maldita sea mi suerte!
3) ¿Qué pasó con la iniciativa
de pena de muerte?
4) ¡No me molestes más!
En el ejemplo anterior, la
oración uno es de mucha importancia por ser declarativa,
ya que está afirmando algo que puede ser falso
o verdadero. Otros ejemplos de oraciones declarativas
pueden ser: Atenco está en México, y, México está
en América, por lo que ambas oraciones a la vez
son proposiciones. Sin embargo, una proposición
también se puede representar por una expresión
matemática, como la siguiente: (x+y)2 =x2+2xy+y2;
tal ecuación es una proposición porque transmite
algo que es verdadero.
Entonces, sólo de las oraciones
declarativas puede decirse que transmiten una
proposición, que por ser una afirmación,
es verdadera o falsa.
Por lo que la formulación
de cualquier hipótesis es equivalente a tener
un enunciado que tiene la presentación de una
oración declarativa. Alguna variante
a esta forma es un grave error, y será cualquier
cosa, menos la formulación de una hipótesis.
Nuestro trabajo de muchos
años en la cartografía y clasificación de suelos
ha permitido generar información para formular
algunas hipótesis. Las siguientes son ejemplos
de proposiciones simples, que cumplen con los
requisitos para ser una buena hipótesis.
. Las tierras según la percepción
de los campesinos se delimitan por fotointerpretación.
. Los mapas de suelos elaborados
con el procedimiento de clases de tierras campesinas
son más exactos y precisos, que aquellos con el
procedimiento del levantamiento agrológico y la
carta edafológica de INEGI.
Estas proposiciones están
respaldadas por gran cantidad de trabajo que se
ha desarrollado en el transcurso de varios años.
Por ejemplo, en el primer caso, el punto inicial
fue demostrar que en efecto, los campesinos tienen
conocimiento del recurso suelo, lo cual ha sido
posible básicamente a través del enfoque de la
Antropología y la Etnología, y específicamente
por la Etnoedafología.
Por lo que, entonces es posible
redactar dicha oración, que cumple los requisitos
para ser una hipótesis, la cual se ha comprobado,
y cuyo producto final ha sido un procedimiento
para la elaboración de mapas de suelos hasta el
nivel parcelario.
Con esta información fue
posible pensar en la formulación de la siguiente
hipótesis, cuya comprobación pertinente ayudaría
a criticar el trabajo de elaboración de mapas
de suelos con el procedimiento técnico. Esto también
ha sido demostrado plenamente.
El evento de formulación
de las hipótesis permite plantear dos preguntas
básicas, antes de tener la redacción del enunciado:
1. ¿Cómo se originan las ideas básicas para su
generación?, lo cual lleva al contexto de descubrimiento,
y, 2. ¿Cómo se justifican?, lo cual lleva al contexto
de justificación; o en otras palabras, cómo se
comprueba la validez de una hipótesis.
El contexto de descubrimiento
es el aspecto más relacionado con la formulación
de las hipótesis, por lo que se debe saber cómo
llegar a una oración declarativa que se transforma
en la hipótesis que guiará nuestro trabajo de
investigación.
Este aspecto aparentemente
sencillo, es la actividad más importante del trabajo
científico, y se realiza a través de la inducción.
Recordemos que la inducción
es un procedimiento del razonamiento que va de
lo particular a lo general. Se parte de hechos
particulares (casos concretos) y se llega a conclusiones
generales acerca del tipo a que pertenecen los
hechos particulares considerados.
¿Cómo se Formula cualquier
Hipótesis?
Se tienen dos grandes vías
a partir de las cuales se descubren hipótesis
y por lo tanto se formulan o redactan: 1. A partir
de la razón (razonando) y 2. A partir de la experiencia,
usando la inducción.
En ambos casos es importante
recalcar que el científico ha tenido una etapa
previa de observación y acumulación de datos relacionados
con el problema de la naturaleza que está investigando;
por lo que la tradición científica permite desprender
al menos cuatro procedimientos que llevan a la
formulación de hipótesis, [o la manera en que
escribiremos una oración declarativa].
Entonces, podemos "descubrir"
una hipótesis a través de:
1) La información respecto
a la observación de un fenómeno es tan clara que
conduce fácilmente a una hipótesis,
2) El científico tiene una
serie de convicciones o prejuicios filosóficos,
producto de una gran experiencia en torno al problema
que aborda. Lo cual lo conduce fácilmente a una
hipótesis,
3) Un sueño en torno al problema
de interés sugiere una hipótesis y su redacción
correspondiente, y
4) Una analogía, con relación
al problema de interés podrá conducir a la hipótesis
buscada.
Es muy recomendable referirse
al punto 1, ya que es más accesible observar y
generar información, o leer lo que ya esta editado
acerca de un determinado fenómeno de la naturaleza,
y así llegar a formular alguna hipótesis, relacionada
con el problema que abordamos, y que aún no haya
sido investigado.
Sin embargo, recordemos que
en la construcción de una hipótesis ocupa un lugar
especial la formulación de la idea nueva, que
hace las veces de proposición. La aparición de
nuevas ideas es condición indispensable para la
construcción de hipótesis; pero de ideas precisamente
nuevas, insólitas, que permitan edificar el sistema
de conocimiento sobre otra base, distinta por
principio de las anteriores.
Tal vez no se precise más
que una sola cosa: la idea ha de ser completamente
"loca" en comparación con los conceptos establecidos
hasta el momento en que se tiene pensado formular
tal hipótesis. Sólo a base de una idea nueva,
como principio fundamental, se crea una hipótesis.
Por lo tanto, ¿cómo iniciamos
la formulación de cualquier hipótesis? La respuesta
es sencilla: 1) Después de conocer (observar)
los hechos, 2) Después de estar bien documentado
en torno a los hechos que nos interesen, y 3)
Después de entender que para llegar al punto dos,
podrán pasar varios años de observación (esto
es, observando, midiendo, experimentando) y/o
documentación.
Sólo y sólo entonces, es
posible formular alguna hipótesis.
Ejemplos de la Formulación
de Hipótesis en Diferentes Campos del Conocimiento
Analicemos algunos ejemplos
para comprender cómo se han formulado hipótesis
en varios campos del conocimiento.
Primer ejemplo:
En el anexo de este documento se presenta un escrito
inédito del profesor Huberto Quiñones Garza, quien
dedicó toda su vida profesional a la enseñanza
de la geología y mineralogía de los suelos, en
el Colegio de Postgraduados en Ciencias Agrícolas
y en la Universidad Autónoma Chapingo; pero además
su gran cultura y preparación le permitieron indagar
en varios aspectos del conocimiento científico.
En dicho trabajo, es posible
observar la estructura clásica de un artículo
científico en donde se aborda un determinado aspecto
de la realidad; en este caso denominado, "Sobre
el ciclo maya de 819 días", que es de mucha trascendencia
para la matemática y la antropología. El trabajo
inicia por la lectura y comprensión de lo que
se ha escrito y editado al respecto hasta la fecha
en que el autor aborda dicho tema; posteriormente
delimita la problemática que desea resolver planteando
una serie de preguntas; para continuar con un
análisis detallado y conciso que le permite al
profesor Quiñones escribir: "De todo lo anterior
expuesto, se derivan las siguientes hipótesis,
para futura comprobación o reprobación".
Según los planteamientos
que estamos analizando, es en este momento cuando
se formulan las hipótesis, las cuales se escriben
a continuación:
1) La aritmética maya es
una combinación de diferentes sistemas numéricos,
el tridecimal y el vigesimal, como lo expresa
el producto (13)(20)=260,
2) La cifra de los 260 días
del tzolkin es la base fundamental de un
sistema puramente aritmético en el que se generan
diversas cifras compatibles con observaciones
astronómicas cardinales para los maya.
3) El tzolkin permite
el manejo de la cifra 3.15 como una excelente
aproximación del π,
mediante la formulación: "a cada circunferencia
igual a 819, corresponde siempre un diámetro de
260",
4) La relación del ciclo
de 819 días con jeroglíficos de colores y direcciones
hallada por Berlin y Kelley está en función de
la identificación de estos símbolos con las estaciones
del año solar, de duración aproximada de 91 ¼
días.
Estas son verdaderas hipótesis,
cuya característica es que corresponden a oraciones
simples en donde se afirma algo que puede ser
verdadero o falso, y que una vez formuladas, se
espera pasar a la siguiente etapa que es la contrastación
o comprobación.
Segundo ejemplo: analicemos
la redacción de una hipótesis, en el ámbito de
la evolución humana.
Elaine Morgan publica en
1982 un libro muy sugerente y atractivo llamado
"The aquatic ape" (el mono acuático). Utilizando
información de varias áreas del conocimiento,
que ella narra inicia en 1960, se plantea la siguiente
cuestión, "si el hombre desciende del mono, ¿porqué
el hombre puede hablar y el mono no?"
Para establecer la probable
solución a estas preguntas, en general se apoya
en dos teorías concebidas independientemente,
una planteada por Max Westenhöfer en Alemania,
en 1942, y otra por el profesor Alister Hardy
en Inglaterra, en 1960; que en conjunto se ha
denominado la teoría del mono acuático. Dicha
teoría fue desarrollada por Marc Verhaegen, con
el título "la teoría del mono acuático: evidencia
y posible escenario", y un resumen de ella se
encuentra publicado en Medical Hipotheses
(vol 16, p: 17. 1985).
La teoría del mono acuático
afirma que la pérdida de pelo corporal y la grasa
subcutánea, son características netamente humanas,
y esto sólo fue posible si el hombre durante el
proceso de evolución pasó por una etapa de adaptación
en el agua, antes de poder caminar erguido y en
dos miembros.
Elaine Morgan en su libro
("The aquatic ape"), menciona lo siguiente: "Existen
fósiles de una criatura, que posiblemente sea
un ancestro remoto del hombre, llamado Ramapithecus,
cuya edad data de hace 9 millones de años.
Además, se tienen fósiles con datos de mucha confianza,
así como de las huellas impresas de una criatura
que caminaba apoyado en dos miembros, que datan
de hace tres y medio millones de años. Entre estos
dos períodos, hasta la fecha no se han encontrado
fósiles que sigan apoyando o contradigan a la
teoría de la evolución humana planteada por Darwin;
de que el hombre desciende del mono.
Sin embargo, según Elaine
Morgan, al parecer este es un período de tiempo
en que los ancestros del hombre aparentemente
evolucionaron siguiendo un camino diferente al
de los monos; por lo que ella se pregunta, ¿qué
pasó en esta etapa del proceso evolutivo del hombre,
qué sucedió en el ambiente natural en dicho período
de tiempo?
A este respecto escribe lo
siguiente: ". en ausencia de evidencia directa,
el único camino que podemos seguir es deducir
lo que pasó en la evolución del hombre dando respuesta
a las siguientes preguntas:
1) ¿Qué se conoce de los
monos?
2) ¿Qué se conoce del hombre?
3) ¿Qué se conoce de los
fósiles?
4) ¿Qué se conoce de las
condiciones ambientales de Africa en el período
entre hace nueve, y tres y medio millones de años?,
y
5) ¿Qué se conoce del proceso
evolutivo en general?".
Con estas interrogantes,
publica en 1985, un artículo en New Scientist
(p: 62 y 63) denominado "In the beginning was
the water", en donde formula la hipótesis siguiente:
"La fase acuática en la evolución
del hombre es la condición necesaria para el desarrollo
de la laringe en el Homo sapiens, y por
lo tanto la característica evolutiva requerida
para poder hablar".
La redacción anterior también
es una verdadera hipótesis; con una formulación
realmente hermosa, temeraria por sus aseveraciones
pero apoyada por evidencias. Elaine Morgan, simplemente
esta cuestionando los sagrados cimientos de la
evolución humana planteados por Darwin desde hace
más de cien años; lo cual es bastante atrayente
y constituye un gran reto a la imaginación científica
para llevarla a contraste.
La nota curiosa en torno
a una hipótesis realmente "loca", se ejemplifica
con el siguiente comentario: en el mes de enero
del 2000, en un programa de televisión se presentó
un documental en torno a este tema y ahí nos enteramos
que las ideas de Elaine Morgan, han tardado treinta
años para ser aceptadas en los círculos científicos
evolucionarios, por la simple razón de que ella
es guionista de cine, y no tiene formación científica.
Sin embargo fue invitada a una reunión sobre evolución
humana realizada en Suncity, Sudafrica, donde
presentó las evidencias suficientes que apoyan
la formulación de su hipótesis.
Concluiremos este ejemplo
con algunas palabras captadas en ese programa
televisivo. ." Solo la evidencia y mucho trabajo
podrán conducirnos a la conformación de una nueva
verdad en torno a un tema apasionante, que de
resultar cierto, mostrarían lo maravilloso que
es formular y comprobar la valides de las hipótesis
científicas."
Tercer ejemplo: Finalmente,
analicemos la formulación de hipótesis famosas
que una vez contrastadas, simplemente han cambiado
la manera de concebir al universo. Hablaremos
de la Mecánica Cuántica.
Los siguientes son ejemplos
de las hipótesis que se formularon y contrastaron
en diferentes épocas con resultados realmente
asombrosos, que como ya comentamos han contribuido
a percibir al universo de una manera completamente
diferente.
En 1803 Thomas Young demostró
que la luz produce interferencias (el experimento
de la doble rendija), y sólo las ondas pueden
producirlas.
Max Planck, en 1900, estudiando
la radiación de los cuerpos negros, descubrió
que la energía es emitida y absorbida en "trozos",
a los que llamó quantos (quanta). Él sometió
a prueba con gran éxito la hipótesis de que "la
luz se emite o recibe en pequeñas cantidades discretas".
Einstein en 1905: "La energía
se presenta en paquetes de determinados tamaños
o cuantos".
Louis de Broglie en 1924:
"La luz representa la dualidad de la materia en
ondas o partículas.
Schrödinger en 1926: "Los
electrones no son objetos esféricos, como en el
modelo de Bohr, sino modelos de ondas estacionarias".
Max Born en 1926: "La materia
posee naturaleza ondulatoria que se describe como
ondas de probabilidad".
Heisenberg en 1927: "La posición
y el momento de una partícula no se pueden medir
al mismo tiempo".
Nuevamente, observemos que
todas estas formulaciones cumplen un requisito
básico; son oraciones simples.
¿Para qué Sirve
una Hipótesis?
La formulación de cualquier
hipótesis inicia con el análisis de los hechos.
La hipótesis deberá explicar estos hechos.
Cualquier hipótesis que tenga
cierta seriedad, se plantea con la finalidad de
explicar los hechos conocidos y pronosticar los
desconocidos. El filósofo Vienés, Karl Popper,
afirma, "mientras más fuerte sea la capacidad
lógica de una hipótesis, más fácil será de comprobar".
Entonces, una hipótesis se constituye como la
conclusión de un razonamiento con cierta probabilidad
o verosimilitud, que se obtiene al estar analizando-sintetizando,
en torno a los hechos o fenómenos, y en su formulación
inducimos-deducimos a partir de las observaciones
respecto a tales hechos o fenómenos.
La característica peculiar
de la hipótesis radica en que sistematiza el conocimiento
científico, integrando un sistema de abstracciones
de la realidad que se observa.
En la hipótesis, es una proposición
lo que viene a ser el punto de atracción de todo
ese sistema de conocimientos y hacia la cual convergen
todos los restantes juicios. Los juicios que integran
la hipótesis argumentan esta proposición o se
derivan de ella, es decir, conducen a ella, se
infieren o se derivan de ella.
La hipótesis es la forma
de desarrollo del conocimiento científico pero
no por ser un juicio-proposición. La proposición
por si sola, tomada aisladamente, no desarrolla
el conocimiento acerca del objeto. Cumple su función
sólo si está relacionada con el conocimiento anterior,
de veracidad admitida, y con las conclusiones
que de él se infieren.
En la hipótesis hay juicios
fidedignos; una hipótesis privada de todo conocimiento
verídico y demostrado, carece de valor científico.
El conocimiento fidedigno constituye la base,
el fundamento. Toda proposición tiene valor si
está basada en hechos y leyes sólidamente establecidas.
La hipótesis por su esencia,
comprende juicios problemáticos, es decir, juicios
cuya veracidad o falsedad no ha sido demostrada
aún; estos juicios problemáticos no han de ser
conjeturas arbitrarias, su probabilidad debe estar
argumentada por conocimientos anteriores ya demostrados.
Una hipótesis formada por
proposiciones arbitrarias no deja ninguna huella
importante en la ciencia. Una hipótesis de este
género no constituye una verdad objetiva. Cuando
estas proposiciones se refutan, de la hipótesis
no queda nada.
La hipótesis científica verdadera
incluye una proposición que puede ser refutada,
pero que posee, además una serie de juicios verídicos
que en el curso del desarrollo científico no sólo
pasan de una hipótesis a otra, sino que se van
haciendo más completos. El juicio-proposición,
en la hipótesis científica debe estar argumentado
con suficiente grado de probabilidad.
Si en los siglos XVII y XVIII
los científicos miraban con recelo a la hipótesis,
pues consideraban que el pensamiento verídico
podía y debía evitarla de alguna manera, a fines
del siglo XIX y en el XX, comprendieron en cambio,
que el conocimiento se desarrolla por medio de
ella.
En el siglo XX es poco probable
que un científico serio niegue la importancia
de la hipótesis en el conocimiento. En la doctrina
de la hipótesis, lo principal no es ya el saber
si desempeña un papel esencial en el conocimiento
del mundo, sino lo que representa como forma de
conocimiento científico, cuál es su relación con
el mundo objetivo y qué carácter tiene el conocimiento
en ella contenido.
La revolución acaecida en
las ciencias naturales demostró que el conocimiento
se desarrolla por medio de hipótesis que se van
sustituyendo unas a otras.
De tal forma que una hipótesis
sirve para: 1) Explicar los hechos existentes
y 2) Pronosticar otros nuevos (desconocidos).
El Concepto de Hipótesis
Científica
Existen varias definiciones
que ayudan a establecer el concepto de hipótesis
(ver cuadro 2). Etimológicamente "es una explicación
supuesta que está bajo ciertos hechos a los que
sirve de soporte". Una definición que transmite
el concepto de hipótesis, utilizando la información
o datos de que dispone el investigador es la siguiente:
"un conjunto de datos que describen a un problema,
donde se propone una reflexión y/o explicación
que plantea la solución a dicho problema".
Cuadro 2
| Hipótesis:
hipo = bajo, thesis = posición o situación |
| |
| ETIMOLÓGICAMENTE:
"Explicación supuesta que está bajo
ciertos hechos, a los que sirve de soporte". |
| |
| 1.
Es una suposición que permite establecer
relaciones entre hechos. |
| 2.
Es una afirmación sujeta a confirmación. |
| 3.
Es una explicación provisional del problema. |
| 4.
Es una solución teórica o tentativa
del problema. |
| 5.
Es una relación entre dos o más variables
para describir o explicar un problema. |
| 6.
Es un raciocinio o una conclusión según
la cual un determinado conjunto de fenómenos,
cuyo pensamiento forma el predicado
del juicio, puede ser explicado como
el resultado de un orden sujeto a leyes
que no se observa directamente. |
| 7.
Es un juicio problemático mediatizado
sobre el vínculo sujeto a las leyes
de los fenómenos, que se obtiene como
deducción de un raciocinio de probabilidad.
|
| 8.
Es una suposición acerca de la existencia
de una entidad, la cual permite la explicación
de los fenómenos o del fenómeno estudiado. |
| 9.
Es aquella formulación que se apoya
en un sistema de conocimientos organizados
y sistematizados, y que establece una
relación entre dos o más variables para
explicar y predecir en la medida de
lo posible, aquellos fenómenos de una
parcela determinada de la realidad en
caso de comprobarse la relación establecida. |
| 10.
Conjunto de datos que describen a un
problema, donde se propone una reflexión
y/o explicación que plantea la solución
a dicho problema. |
| 11.
Enunciado o proposición que sirve de
antecedente para explicar porqué o cómo
se produce un fenómeno o conjunto de
fenómenos relacionados entre sí. |
Sin embargo, el concepto
que se ajusta a nuestras reflexiones, porque utiliza
la información de la lógica matemática, es: "aquel
enunciado o proposición que sirve como antecedente
para explicar porqué o cómo se produce un fenómeno
o conjunto de fenómenos relacionados entre sí".
El Concepto de Hipótesis
de Trabajo
Sin embargo entre los investigadores
hay la tendencia a considerar a la hipótesis tan
sólo como una estructura de trabajo, carente de
todo contenido objetivo. Más aún, algunos llegan
a declarar que todas las hipótesis son fantasías,
simples ficciones que sólo tienen valor práctico,
pero que no reflejan de ningún modo el mundo objetivo.
Consideran que la hipótesis no es más que un procedimiento
artificial de la mente, que tan sólo sistematiza
los conocimientos que se poseen. Al idealismo
le conviene declarar que el mundo exterior es
una hipótesis de trabajo cómoda.
El concepto de hipótesis
de trabajo se introdujo para diferenciar el valor
cognoscitivo de las diversas clases de hipótesis.
Suele calificarse de hipótesis de trabajo a las
primeras explicaciones del fenómeno.
Cuando se construye una hipótesis
de trabajo lo importante no es que explique el
proceso verídicamente (en la etapa inicial, esta
faceta interesa poco al investigador), sino que
proporcione datos que permitan seguir analizando
este proceso, que le ayude a encausar el pensamiento
hacia un estudio más detallado y profundo del
objeto observado. La hipótesis de trabajo es una
estructura totalmente provisional, una de las
armas posibles y necesarias del investigador,
que puede admitirse y desecharse en consonancia
con las necesidades que presente la investigación
del objeto.
Para que el proceso del descubrimiento
y la descripción de los fenómenos tengan carácter
consciente, es preciso que se atenga a una idea
rectora y este es el papel, que en algunos casos,
cumple la hipótesis inicial. Una vez construida
esta hipótesis, el investigador busca los hechos
y los fenómenos que han de existir si el contenido
de la hipótesis corresponde a la realidad. Pero
si estos hechos no se demuestran y, en cambio,
se encuentran hechos que contradicen la hipótesis,
el investigador construye una hipótesis de trabajo.
La finalidad de la hipótesis de trabajo es auxiliar,
debe ayudar al investigador a la acumulación de
los datos y a su conocimiento previo.
La hipótesis de trabajo es
una de las primeras suposiciones que se hacen
al principio de la investigación científica; se
convierte en hipótesis real o científica después
de su precisión, y sirve para explicar todos los
hechos compilados de la realidad, hechos que pretende
demostrar.
A Manera de Reflexión
en torno a la Formulación de una Hipótesis Científica
1) Es posible formular una
hipótesis cuando se ha tenido un período exhaustivo
de observación y/o documentación de determinado
hecho o fenómeno,
2) La formulación y posterior
comprobación de alguna hipótesis, es un
proceso que permite generar conocimiento
científico, el cual conforma la etapa teórica
de dicho proceso, y
3) Es necesario tener claridad
respecto a la etapa de trabajo en la cual se desempeña
cada investigador, ya sea, que esté desarrollando
observaciones o que las utilice para formular
hipótesis.
Apéndice: Sobre el Ciclo
Maya de 819 Días (H. Quiñones Garza)
Varios investigadores mayistas
encontraron años atrás que cinco inscripciones
( una en Palenque, tres en Yaxchilán, una en Quiriguá
y una en Copán) de carácter calendárico, llevan
intercaladas, a manera de inserciones consideradas
"parentéticas", seis glifos, también calendáricos,
que señalan fechas anteriores a las expresadas
en las respectivas series iniciales. Los intervalos
en días entre las seis fechas son: 11466, 15561,
3276, 16380, y 1433250. En 1943 Eric Thompson
(5, 6) demostró que el factor común más elevado
de estas cifras es 819, número que descompone,
como él señaló , a los productos (9)(91), (7)(117),
(3)(273) y (7)(9)(13). Thompson destacó la gran
importancia mística para los maya de los números,
7, 9 y 13. Por ello consideró que manejaban un
ciclo de 819 días, que habrá tenido un carácter
mágico o ritual, sin descartar alguna manifestación
astrológica o astronómica. Pensando en una posible
relación con observaciones del planeta Mercurio,
o de la Luna, encargó una investigación astronómica
que no logró relacionar las fechas con los ciclos
o fases de dichos cuerpos (6). Posteriormente,
en 1961, Berlin y Kelley (1) establecieron relaciones
entre las fechas "parentéticas" y glifos direccionales
y de colores.
Un enfoque que no ha sido
tomado en cuenta hasta hoy, es el puramente aritmético:
el posible interés del sacerdocio maya en este
número como tal. ¿Qué propiedades intrínsecas,
además de las señaladas por Thompson, tiene el
número 819? ¿Qué relación podría guardar esta
cifra con sus sistemas numérico y calendárico?
Veamos.
Entre los números 200 y 999
sólo hay tres nones, no divisibles entre cinco,
que poseen ocho o más divisores ( sin considerar
la unidad y el número mismo). Estos son el 693,
el 819, y el 891, cuyos divisores se dan en el
cuadro 1.
| |
Cuadro
1 |
|
| 693 |
819 |
891 |
| 3
x 231 |
3x273 |
3x297 |
| 7x99 |
7x117 |
9x99 |
| 9x77 |
9x91 |
27x33 |
| 11x63 |
13x63 |
11x81 |
| 21x33 |
21x29 |
|
El 819, el que nos interesa,
tiene diez divisores nones y es el único de los
tres divisibles entre 13. Sus divisores mayores
descomponen a los menores, por ejemplo: 273= 3x91,
117=3x39, 63=3x21=7x9, etc. De los divisores mayores
(39 para arriba), sólo el 63 no divide a entero
entre 13.
El interés maya en el 819
sólo se empieza a entender si se le considera
dentro de un sistema de numeración de base trece,
esto es, de un sistema de conteo por treces, y
no por dieces, como en nuestro actual sistema
decimal, ni por veintes, como en el sistema vigecimal
que todos los tratados mayistas afirman fue la
base fundamental de la aritmética maya. Puedo
indicar aquí que una excelente explicación de
los sistemas de numeración de bases desiguales
al diez, se da en le texto de Filiponne y Williams
(4). Acorde con las formulaciones matemáticas
modernas, en un sistema tridecimal
( pero que no inicia en cero, sino en uno), el
13 es equivalente al 10 del decimal, y el 169
(13x13) al 100 (10x10). El desarrollo del sistema
tridecimal, hasta el sexto "tridecenar" se da
en el cuadro 2.
Obsérvese la necesaria aparición
de la mayoría de los divisores del 819 (13, 39,
91, 117, 273), lo mismo que otros números importantes
de la aritmética y calendárica maya, como el 52
y el 260. Nótese también la presencia del 26 que
es, a la vez, 2x13, 527/2, Y 260/10.
¿Qué posición ocupa el 819
en el sistema numérico tridecimal? El número final
del quinto "tridecenar", ubicado en el 65avo lugar
de la numeración corrida, es el 845, en tanto
que el 819 queda dos sitios atrás, en el lugar
63. ¿Porqué, entonces el ciclo elegido no fue
de 845 días en lugar de 819? La primera razón
aducible es que el 819 es el número de "cita"
o de "encuentro" del mayor número de múltiplos
del 13. Una segunda razón podría ser de carácter
astronómico: son 91 los días entre solsticios
y equinoccios o, dicho en otra forma, cada estación
del año dura 91 ¼ días. A este respecto, observar
la presencia del 364 (91x4) en la posición 28
del sistema tridecimal. El número de 819 días
abarca nueve estaciones, o sea, dos años solares
más una estación del subsiguiente. Pero pudo haber
habido una tercera razón para elegir ciclos de
819 días y no de otro número. Divídase el 819
entre 260, el número de días del llamado tzolkin
o "calendario ritual" de los maya:
819/260=3.15
El número 3.15 difiere del
π moderno, aproximado a 3.1416., en sólo
0.0084, lo que le da la suficiente exactitud para
usos prácticos mensurábiles, ingenieriles, arquitectónicos
e inclusive astronómicos.
Ahora bien, sacar 3.15 como
cociente de la división de dos números "sacros"
de los maya parece demasiado feliz y acertado
para ser simple coincidencia. ¿Verdaderamente
conocían, entonces el número π con buena
aproximación? Hay antecedentes entre otros pueblos
de la antigüedad.
Tal parece, como veremos
más adelante, que los antiguos hebreos lo estimaban
igual a tres; por el papiro Rhind (1700 a. C.)
se sabe que los egipcios lo calculaban en 3 3/81
(3.16); y Arquímides lo ubicó entre 3 10/71 y
3 1/7, o sea entre 3.1408 y 3.1428 (ver 3).
La respuesta a la pregunta
es la siguiente: como en su aritmética los maya
sólo manipulaban números enteros, no pudieron
haber conocido el número π como tal, pero
definitivamente pudieron haberlo manejado mediante
la siguiente formulación: "todo círculo de circunferencia
dividida en 819 partes iguales, tendrá un diámetro
de 260 de esas mismas partes iguales". Basta con
esto para poder hacer cálculos prácticos que involucran
en forma intrínseca la excelente aproximación
al π que es le 3.15. Para tal enfoque aritmético
y geométrico, también se tienen antecedentes de
la antigüedad. En el segundo Libro de Crónicas,
IV, 2, del Antiguo Testamento bíblico hebreo,
quedó escrito: "También hizo un mar de fundición,
el cual tenía 10 codos de un borde al otro, enteramente
redondo; su altura era de 5 codos, y un cordón
de 30 codos de largo lo ceñía alrededor".
Entonces, circunferencia/diámetro
= 30/10 = 3.
Por otro lado, la división
de las circunferencias en pequeñas unidades iguales,
tiene antiquísimos antecedentes entre los babilonios,
que fueron los primeros en dividirlas en 360 partes
iguales, cada una de ellas divisibles en 60 más
pequeñas, sistema en uso hasta la actualidad (2).
Es evidente que esta operación babilónica no iba
encaminada a conocer el número π, ya que
el diámetro de un círculo con circunferencia de
360 mide 114.59., incomodísima cifra para cálculos
prácticos.
De todo lo anterior expuesto,
se derivan las siguientes hipótesis ( no
pretendo que sean conclusiones definitivas), para
futura comprobación o reprobación:
- La aritmética maya no
era solo de base vigesimal, sino combinación
de diferentes sistemas numéricos, la tridecimal
y la vigesimal, como ya lo expresa el producto
13x20 = 260
- La cifra de los 260 días
del tzolkin nada tenía que ver en forma
directa con los ciclos lunares, planetarias
o estelares individuales, sino que era la base
fundamental de un sistema puramente aritmético,
en el que felizmente se generan diversas cifras
compatibles con observaciones astronómicas cardinales
para los maya.
- Este sistema permitía
el manejo intrínseco del 3.15, excelente aproximación
del π, mediante la formulación: "a cada
circunferencia igual a 819, corresponde siempre
un diámetro de 260".
- La relación del ciclo
de 819 días con jeroglíficos de colores y direcciones
hallada por Berlin y Kelley, está en función
de la identificación de estos símbolos con las
estaciones del año solar, de duración aproximada
de 91 ¼ días, por ejemplo ( por decir algo ),
"blanco" y "norte" con la estación "invierno",
etc.
| Cuadro
2 |
| Tridecenares |
1º. |
2º. |
3º. |
4º. |
5º. |
| |
1 |
13 |
14 |
182 |
27 |
351 |
40 |
520 |
53 |
689 |
| |
2 |
26 |
15 |
195 |
28 |
364 |
41 |
533 |
54 |
702 |
| |
3 |
39 |
16 |
208 |
29 |
377 |
42 |
546 |
55 |
715 |
| |
4 |
52 |
17 |
221 |
30 |
390 |
43 |
559 |
56 |
728 |
| |
5 |
65 |
18 |
234 |
31 |
403 |
44 |
572 |
57 |
741 |
| |
6 |
78 |
19 |
247 |
32 |
416 |
45 |
585 |
58 |
754 |
| |
7 |
91 |
20 |
260 |
33 |
429 |
46 |
598 |
59 |
767 |
| |
8 |
104 |
21 |
273 |
34 |
442 |
47 |
611 |
60 |
780 |
| |
9 |
117 |
22 |
286 |
35 |
455 |
48 |
624 |
61 |
793 |
| |
10 |
130 |
23 |
299 |
36 |
468 |
49 |
637 |
62 |
806 |
| |
11 |
143 |
24 |
312 |
37 |
481 |
50 |
650 |
63 |
819 |
| |
12 |
156 |
25 |
325 |
38 |
494 |
51 |
663 |
64 |
832 |
| |
13 |
169 |
26 |
338 |
39 |
507 |
52 |
676 |
65 |
845 |
En cada columna,
el número corrido queda a la izquierda, y el conteo
por treces a la derecha
|