
LA
RESTAURACIÓN, Una didáctica
para el bachillerato
(16-18)
En:
Aula .
Historia Social . Número
1, 1998 1. Primavera 1999
Cristòfol-A. Trepat i Carbonell
Profesor titular de Didáctica de las Ciencias Sociales (Universidad de Barcelona)
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- Índice
Introducción:
un punto de vista teórico
El
significado de la palabra "didáctica" continua
fiel a su origen etimológico: la substantivación
del adjetivo διδακτικός,
ή, όν, que significa apto o
dispuesto, a punto, para la docencia. Y aunque
su raíz se centra más en el acto
de mostrar o enseñar (διδάσκω)
no cabe la menor duda que la didáctica
se orienta directamente al aprender. La didáctica,
en definitiva, no es otra cosa que el conocimiento
teórico y práctico sobre las maneras
de disponer ordenadamente determinados materiales
sobre los cuales, o a partir de los cuales, se
realizan determinadas actividades con la finalidad
de alcanzar unos aprendizajes [1] que puedan ser evaluados. Así, pues, la especificidad
de la tarea del profesorado en general (y, por
supuesto, del de Historia en particular) consiste
fundamentalmente en realizar una transposición
del saber académico (la ciencia referente:
en este caso el tema histórico de la Restauración
española) a través de actividades
adecuadas a un entorno concreto, a una edad, a
una situación y de acuerdo con un programa
establecido, hoy deducido y aplicado a partir
del primer nivel de concreción del curriculum
de Historia. Esta transposición puede enfocarse
desde distintas ópticas. En este artículo
hemos elegido el enfoque que considera el núcleo
de la didáctica como la programación,
realización y evaluación de estrategias
de aprendizaje dentro de un proceso de instrucción [2]
Así,
pues, explicitaremos a continuación una
manera (entre otras posibles) de programar, realizar
las actividades de aprendizaje y evaluar acerca
del período de la Restauración española
en el marco de la materia de Historia en el nuevo
bachillerato (asignatura común y obligatoria
que puede impartirse en el primero o en el segundo
curso).
La
programación
Una
programación de la Restauración,
por lo pronto, debe tener presente el lugar
que ésta ocupa dentro de la programación
general de la Historia común como materia
del bachillerato. Además debe decidir metodológicamente
qué se prioriza en el momento de
exponer los estratos históricos del período
y el orden de sucesión en que éstos
se van a proponer al aprendizaje. Finalmente debe
tenerse en cuenta el tiempo real del que
se dispone. En una segunda fase se deberá
optar por los contenidos conceptuales y
procedimentales así como la descripción
previa de los resultados previstos de aprendizaje
(objetivos didácticos)
Primera
fase de programación
Por
prescripción administrativa esta etapa
viene precedida por el aprendizaje previo de las
grandes líneas históricas que dinamizan
el ochocientos hispánico. Así, pues,
el planteamiento de la enseñanza de la
Restauración en nuestra propuesta debe
partir del hecho según el cual el alumnado
al llegar a este tema ya conoce en un grado suficiente
los dos grandes ejes seleccionados en la programación
general del XIX: la construcción del estado
liberal (1808-1874) y los cambios económicos
fundamentales, conocidos habitualmente bajo el
nombre de revolución industrial con sus
primeras consecuencias sociales.
¿Cómo
hemos ordenado los hechos históricos anteriores
a la Restauración? Recientemente algunas
de las síntesis de Historia contemporánea
española suelen empezar su discurso a través
de la presentación de los hechos de naturaleza
política [3] . Desde el punto de vista didáctico nos
parece lógica esta ordenación. Hemos
iniciado, pues, en este proyecto la primera aproximación
al estudio del XIX español por los hechos
de naturaleza política, seguidos a continuación
por una secuencia económica del mismo período.
Justificamos esta sucesión por dos motivos.
En primer lugar porque para el alumnado
de estas edades resulta potencialmente más
significativa una nueva información que
tenga que ver con el discurso político
por sus similitudes con realidades que vive aunque
presenten diferencias (elecciones, partidos políticos,
parlamento, monarquía.). En segundo lugar
porque, a diferencia del estudiante universitario
o del especialista, buena parte del alumnado entre
los 16 y 18 años --y en el contexto de
la enseñanza de la Historia en España--
no relaciona con facilidad las explicaciones entre
hechos de distinta naturaleza a largo plazo, si
ignora los datos fundamentales y no los sitúa
claramente en el tiempo de sucesión. Por
su mayor inteligibilidad parece prudente, pues,
plantear la política del XIX antes que
la economía y la sociedad. Algunos mecanismos
sencillos de relación explicativa (proteccionismo
y librecambismo, por ejemplo, en relación
a la sociedad, o las opciones de los gobiernos
y las particularidades de la economía hispánica)
pueden empezar a plantearse al final de la segunda
unidad didáctica previa al estudio del
período de la Restauración.
Al
llegar a la Restauración podríamos
decidir, pues, proseguir, en lo que concierne
a los estratos de la realidad histórica
fundamental del curriculum (política, economía,
sociedad, y, en menor medida, ideología)
con este esquema: en primer lugar la política
y en segundo lugar la economía y la sociedad
aunque podamos ya avanzar algunos elementos de
relación explicativa tanto simultáneamente
(condiciones sociales, ideología y acciones
terroristas del anarquismo, por ejemplo, impacto
de la AIT.) como por la precedencia (formación
del catalanismo político a partir del republicanismo
federal y de algunas posiciones del carlismo anteriores
a 1875).
El
período de la Restauración abarca
desde 1875 hasta 1931 (creemos que en la enseñanza
secundaria se debe incluir, didácticamente
hablando, la dictadura de Primo de Rivera dentro
de esta etapa). Esta fase histórica podría
estructurarse a grandes rasgos en tres unidades
didácticas.
La
primera abarcaría el período que
va desde 1875 hasta el "desastre" de 1898, punto
que señala la primera crisis seria del
sistema y la apertura de las crisis sucesivas
que acabarán con el sistema de Cánovas.
Integrada, sin embargo, dentro del panorama
del siglo XIX, esta unidad debería establecer
el triple esquema propuesto para el inicio de
siglo XIX: política, economía y
sociedad, y supondría la conclusión
del proceso iniciado en 1808 y el inicio de una
nueva fase que se cierra en el inconcluso proyecto
republicano y la subsiguiente guerra civil. La
segunda unidad didáctica -inicio del siglo
XX-podría mostrar a grandes rasgos la evolución
política desde el 98 hasta el advenimiento
de la República; y, finalmente, la
tercera unidad se centraría en la
evolución demográfica, económica
y social, haciendo especial hincapié en
el movimiento obrero y en la condición
femenina, entre otros motivos, por ser aspectos
consolidados como objeto de investigación
relevante en las preocupaciones historiográficas
como porque así lo determina el curriculum
oficial.
Finalmente,
en esta primera fase de programación, procede
contar con exactitud las horas lectivas reales
de qué se dispone. En nuestra experiencia
podemos atribuir, dentro de las programaciones
reales de las que tenemos noticia del nuevo bachillerato,
27 horas lectivas a la Restauración, a
razón de 9 horas por unidad didáctica.
Esta limitación horaria exigirá
por nuestra parte determinadas renuncias ("explicar
toda la historia es la historia de nunca acabar")
incluso a algunos aspectos que puedan resultar
esenciales para el especialista
[4] .
Segunda
fase de programación
En
una segunda fase de programación creemos
imprescindible ordenar los hechos y conceptos
[5] que vamos a exponer como objeto de
información a nuestros alumnos y alumnas
(recordando que no todos han de ser objeto de
aprendizaje) así como los contenidos procedimentales.
Desde el punto de vista de los valores
[6] priorizaremos (es nuestra opción
ideológica) la importancia de la democracia
para la convivencia social y política,
así como la necesidad de las condiciones
que la hacen factible y auténtica (libertades
democráticas, debate educado para la formación
de opinión y decisión y condiciones
del sufragio universal para que este refleje la
voluntad soberana del pueblo). También
aprovecharemos la ocasión para formalizar
nuestra propuesta de respeto a los hechos diferenciales
expresados políticamente por los nacionalismos
periféricos. Finalmente no debemos abandonar
esta fase de trabajo sin antes haber reflexionado
y explicitado los objetivos didácticos,
es decir, sin haber descrito el grado y tipo
[7] de los mínimos resultados de aprendizaje
esperados de nuestro alumnado. En la formulación
de los objetivos creemos que debe evitarse el
uso de verbos que no permitan la observación
por parte del profesorado. Frecuentemente se utilizan
verbos como "conocer", "saber", "comprender",
"darse cuenta de", etc. Como formulación
general de todo un proyecto pueden resultar procedentes,
pero cuando se utilizan como hipótesis
de trabajo del profesorado son prácticamente
inútiles. Así, por ejemplo, la formulación
de un objetivo como el siguiente, conocer
el sistema político de la Restauración
comentando algunas fuentes procedentes de la Constitución
de 1876 no induce al alumnado a reconocer
la forma o tipo en que se le exigirá el
"conocimiento" del sistema político (¿definirlo?,
¿sistematizarlo?, ¿identificar los
elementos esenciales a partir de un texto? ¿exponerlo?.).
El profesorado, aunque sea inconscientemente,
siempre tiene unos objetivos didácticos
muy precisos en su actividad docente. Dichos objetivos
acaban siempre materializándose en el momento
en que se formulen las actividades de evaluación.
Por ello constituye un buen sistema para identificar
los objetivos que uno tiene formularse la siguiente
pregunta: ¿cómo voy a saber lo que
mis alumnos y alumnas conocen del sistema
político de la Restauración? Dicho
de otra manera: ¿qué actividad o
actividades de evaluación les voy a plantear?
Describir la actividad de evaluación sin
revelar explícitamente el contenido exacto
resulta sumamente fácil y hace emerger
la intención real del profesorado.
Imaginemos,
pues, como ejemplo, que el profesorado piensa
proponer sobre el contenido de la primera unidad
didáctica una actividad de evaluación
consistente en entregar al alumnado un texto constituido
por una parte del preámbulo de la Constitución
de 1876, y los artículos 11 (Estado y Religión
Católica), 13 (derechos fundamentales),
18 (potestad de hacer leyes), 19 (composición
de las Cortes), 27 (composición del Congreso
de los Diputados y forma de elección) y
59 (dinastía legítima de España).
A los alumnos se les realizarían las siguientes
preguntas: a) muestra algunos de los principios
de Cánovas del Castillo en el articulado
de la Constitución; b) en el artículo
11 qué enunciados son del Partido Conservador
y cuáles del Partido Liberal?; y c) ¿en
qué consistía y cómo se soluciona
el problema de la divergencia en cuestiones electorales
entre los dos grandes partidos? ¿cómo
fue oficialmente el sufragio durante la etapa
de la Restauración entre 1875 y 1898?
Hecho
este supuesto de evaluación, el objetivo
didáctico anteriormente formulado
--que consideramos incorrecto por inútil--
se podría redactar de la siguiente manera:
Identificar y comentar algunos de los principios
del sistema político de la Restauración
a partir de algunos de los enunciados más
relevantes de la Constitución de 1876 y
de las leyes electorales de 1878 y de 1890.
Los
objetivos didácticos deben ser pocos (tres
o cuatro por unidad a lo sumo), deben describir
el mínimo indispensable para poder continuar
el estudio de los temas siguientes, deben ser
conocidos por el alumnado y, por supuesto, no
deben constituir ningún tipo de obsesión.
No resulta en absoluto improcedente reformularlos
en función de su contraste con la práctica,
siempre rehaciéndolos ante la situación
escolar concreta. A nuestro parecer, y por la
experiencia desarrollada hasta el presente, la
formulación de objetivos útiles
han resultado de suma ayuda para el aprendizaje
de muchos de nuestros alumnos y alumnas especialmente
en el nivel de bachillerato. Con el fin de facilitar
la labor de formulación proponemos en el
cuadro núm.2 algunos verbos susceptibles
de sugerir la redacción de objetivos didácticos
para la docencia y el aprendizaje ya que designan
acciones observables.
|
Cuadro
2: Verbos para formular objetivos didácticos |
|
Con
énfasis conceptual |
Con
énfasis procedimental |
Con
énfasis en valores |
-
identificar
-
generalizar
-
comentar
-
interpretar
-
deducir
-
dibujar
-
sacar conclusiones
-
indicar
-
enumerar
-
señalar
-
resumir
-
distinguir
-
inferir
-
clasificar
-
describir
-
comparar
-
explicar
-
relacionar
-
situar
-
memorizar
-
analizar
-
aplicar
|
-
manejar
-
aplicar
-
experimentar
-
demostrar
-
componer
-
describir
-
delimitar
-
formular
-
establecer hipótesis
-
manipular
-
comparar
-
ordenar
-
definir
-
explicitar
-
representar
-
contrastar
-
confeccionar
-
recolectar
-
probar
-
reconstruir
-
identificar
-
diferenciar
-
precisar
-
elegir
-
comprobar
-
relacionar
-
reproducir (oralmente o por escrito)
-
crear
-
dramatizar
-
utilizar
-
representar
-
elaborar
-
planificar
-
analizar
-
distinguir
-
seleccionar
-
situar
-
diseñar
-
experimentar
-
cuantificar
-
sintetizar
-
resumir
-
comentar
-
construir
-
observar
-
simular
-
ejecutar
-
explicitar
-
caracterizar
-
formular preguntas
-
organizar
-
localizar
-
controlar
-
clasificar
-
interpretar
-
enunciar
-
exponer
-
debatir
|
-
comportarse
-
valorar
-
abstenerse
-
conformarse con
-
inclinarse por
-
estar de acuerdo
-
atender a
-
respetar
-
aceptar
-
ser consciente de
-
tolerar
-
rehusar
-
actuar
-
obedecer
-
sensibilizarse por
-
permitir que
-
preferir que
-
apreciar
-
practicar
-
reaccionar a
-
recrearse con
-
preocuparse por
|
A
partir de lo que antecede podemos ya concluir
una programación temporalizada (contenidos
conceptuales ordenados, procedimientos y objetivos
didácticos). En la primera unidad
didáctica (1875-1898) hemos elegido la
secuencia formada por los principales hechos políticos,
el análisis del sistema constitucional
y su práctica, la emergencia de los nacionalismos [8] periféricos, la prosperidad económica
general, la evolución del movimiento obrero
y la realidad del "desastre" de 1898 como epílogo.
En la segunda unidad didáctica (1898-1931)
presentaríamos la siguiente secuencia:
el impacto social del "desastre", las progresivas
crisis políticas de la Restauración,
la evolución de los nacionalismos periféricos
y la dictadura de Primo de Rivera. Finalmente,
en la tercera unidad didáctica (1898-1931)
propondríamos la siguiente secuencia: el
cambio de signo demográfico, los problemas
del campo, la evolución de la industria,
el movimiento obrero y una monografía final
sobre la condición femenina.
|
Cuadro
3: Programación y temporalización
del contenido conceptual |
|
Unidades
didácticas |
Temporalización |
|
Unidad
didáctica núm.1
La
Restauración (I): del inicio hasta
el "Desastre" (1875-1898)
1. Los hechos
políticos (1875-1898)
2. El sistema
político: teoría y práctica
3. El nacimiento de los nacionalismos
periféricos
4. Las tendencias económicas
5. La evolución del movimiento
obrero
6. Epílogo: el "Desastre"
del 98 |
Total:
9 unidades lectivas
1. (1 unidad)
2. (2 unidades)
3. (2 unidades)
4. (1 unidad)
5. (2 unidades)
6. (1 unidad) |
|
Unidad
didáctica núm. 2
La
crisis de la Restauración (1898-1931)
1. El impacto del "Desastre"
2. Las crisis políticas
de la Restauración (1900-1923)
3. Evolución de los nacionalismos
periféricos
4. La Dictadura de Primo de Rivera |
Total:
9 unidades lectivas
1. (1 unidad)
2. (4 unidades)
3. (2 unidades)
4. (2 unidades) |
|
Unidad
didáctica núm. 3
Una
época de tensión social
(1898-1931)
1. El cambio
de signo demográfico
2. La evolución
de la industria
3. El movimiento
obrero
4. La condición
femenina |
Total:
9 unidades lectivas
1. (1 unidad)
2. (2 unidades)
3. (3 unidades)
4.
(3 unidades) |
En
lo que se refiere a los procedimientos
[9] -sujetos en esta opción didáctica
a la sucesión elegida de la ordenación
conceptual-hemos elegido fundamentalmente la utilización
de fuentes textuales
[10] y de otro tipo para la identificación,
verificación, proceso y comunicación
de información histórica relevante;
la utilización significativa de vocabulario
histórico, y la utilización de sistemas
de representación del tiempo histórico
en lo que se refiere a sucesiones y simultaneidades.
A partir de las fuentes disponibles y de la temporalización
didáctica hemos elegido un hilo básico
para cada unidad (ver cuadro núm. 4). Asimismo
hemos identificado el listado de vocabulario histórico
que ha de aparecer y utilizar el alumnado y al
que éste debe atribuir al final de la docencia
una mínima significación.
|
Cuadro
núm. 4: Esquema de fuentes por
unidades |
|
Unidad
didáctica núm. 1: La Restauración
(I): del inicio hasta el "Desastre" (1875-1898)
Manifiesto de Sandhurst
El pensamiento de Cánovas del Castillo
Constitución de 1876 y Leyes electorales
de 1878 y 1890
Cuadros estadísticos de los resultados
electorales bajo las leyes anteriores
Bases de Manresa
Informe de la Comisión de Reformas
Sociales sobre el trabajo infantil
Programa del PSOE de 1879
Ejercicio de síntesis: contraste
y semejanza entre las interpretaciones
de la Restauración de dos historiadores
(M. Tuñón de Lara y Carlos
Seco Serrano) |
|
Unidad
didáctica núm. 2: La
crisis de la Restauración (1898-1931)
Quienes deben gobernar después
de la catástrofe (Joaquín
Costa,1900)
Los problemas de España (diario
personal de Alfonso XIII, 1902)
Poema de un día y El pasado efímero
(poemas de Antonio Machado)
El chiste de Junceda en la revista Cu-Cut!
(1905) que motiva la Ley de Jurisdicciones
Cuadros estadísticos sobre el número
de huelgas y asesinatos en Barcelona (1917-1920)
Manifiesto del golpe de Estado de Primo
de Rivera
La nacionalidad catalana (Prat de la Riba,
1906)
¡Rebeldes, rebeldes! Artículo
de Lerroux (1906)
Mapa histórico de Marruecos
Ejercicio de síntesis: comparación
y comentario de dos cuadros estadísticos:
a) Porcentajes de escaños de los
grupos políticos en el Congreso
de los Diputados (1901-1923) y b) elecciones
en Barcelona al Congreso de los Diputados
(1901-1923). |
|
Unidad
didáctica núm. 3: Una
época de tensión social
(1898-1931)
Cuadros estadísticos de la evolución
de la población española
Mapa de la estructura de ciudades en España
en 1900 y cuadro estadístico de
la evolución de la población
en las principales ciudades españolas
Cuadros estadísticos de la evolución
de la agricultura en España (superficie
en miles de hectáreas, producción,
productividad, etc.)
Los sucesos de Luque según
"Andalucía", abril de 1919.
Cuadros estadísticos sobre la evolución
de precios, jornales, beneficios y producción
de la industria en España
Manifiesto del primer Comité Nacional
de la CNT (1911)
Textos sobre la condición femenina
de E. Escartín, F. Tusquets, y
del derecho civil sobre el matrimonio
y la mujer casada,
Ejercicio de síntesis: comparación
y cometario de dos cuadros etadísticos,
a) índice general de los precios
y salarios en España (1913-1922)
y b) Incidencia de las huelgas en España
(1916.1929) |
Pie:
Este esquema de fuentes constituye un ejemplo
de bloques entre 8 y 10 fuentes por unidad didáctica
para ser utilizado a clase. Evidentemente pueden
ser substituidas por otras y es posible que, a
juicio del profesorado, haya algunas fuentes más
relevantes que las mencionadas. En todo caso creemos
que se trata de una introducción
a la Restauración para adolescentes con
un tiempo lectivo muy limitado. El problema es
de substitución pero no de añadido.
Cada una de estas fuentes debe llevar aparejada
una o más cuestiones relacionadas con el
contenido expuesto oralmente en clase.
|
Cuadro
num. 5: Vocabulario histórico |
|
Unidad
núm. 1 |
Unidad
núm. 2 |
Unidad
núm. 3 |
-
Restauración
-
Sandhurst
-
partidos dinásticos
-
caciquismo
-
Bases de Manresa
-
Institución Libre de Enseñanza
-
PSOE
-
Segunda Internacional
- "Desastre"
|
-
regeneracionismo
-
Liga Regionalista
-
Solidaridad Catalana
-
Semana Trágica
-
Sindicato Único
-
cábila
-
Partido Radical
-
Mancomunidad
-
dictadura
-
FAI
-
directorio
|
-
producción
-
productividad
-
barbecho
-
arrendamiento
-
enfiteusis
-
reforma agraria
-
CNT
-
Tercera Internacional
-
Locaut
|
Pie:
Creemos que resulta de interés a la hora
de programar establecer el vocabulario histórico
que aparece por primera vez (o que es preciso
repasar, como el de productividad y producción)
y que constituye uno de los núcleos básicos
de la construcción del significado histórico.
Finalmente
sugerimos un listado de objetivos didácticos
o resultados de aprendizaje referidos a la primera
unidad didáctica a título de ejemplo
(cuadro núm. 6).
|
Cuadro
6: Objetivos didácticos: un ejemplo |
|
Unidad
didáctica núm. 1 |
-
1. Exponer los principales hechos
políticos del período
de la Restauración entre 1875
y 1898
-
2. Identificar y comentar algunos
de los principios del sistema político
de la Restauración a partir de
algunos de los enunciados más
relevantes de la Constitución
de 1876 y de las leyes electorales de
1878 y de 1890
-
3. Comentar a propósito
de alguna fuente textual o icónica
la práctica electoral del sistema
político de la Restauración
-
4. Explicar la formación
de los nacionalismos periféricos
durante el último tercio del
siglo XIX
-
5. Resumir, comentando alguna
fuente, la evolución del movimiento
obrero en el último tercio del
siglo XIX
|
Pie:
Los objetivos didácticos describen los
resultados esperados de aprendizaje del alumnado
y constituyen una guía importante para
un diseño correcto de las actividades de
evaluación
La
realización de las actividades de aprendizaje
Son
muy diversas las estrategias didácticas
para impartir la docencia. Aquí nos limitaremos
a señalar una que, en la práctica,
nos ha dado, en general, buen resultado. Consiste
básicamente en dividir la unidad lectiva
de manera sistemática en tres registros
didácticos distintos de duración
similar
[11] . Aunque el estilo de enseñanza
en el bachillerato suele ser ya por regla general
de tipo visual -se codifica fundamentalmente la
información a través de la vista
y, por lo tanto, las actividades de aprendizaje
se centran en la exposición oral y en la
lectura-- no todos los alumnos y alumnas aprenden
óptimamente de la misma manera. Efectivamente,
a pesar de que todos los alumnos y alumnas a partir
de los 16 años, en principio, han
de ser capaces de codificar la información
de forma visual, auditiva o cinética, en
la práctica suelen mantener una prioridad
de aprendizaje sobre una de dichas formas. Por
lo tanto, en el supuesto de que el arte del profesorado
cree un buen ambiente afectivo y de comunicación
en el aula, parece conveniente disponer las actividades
en estos tres estilos sobre el mismo contenido
para conseguir potencialmente unos mejores resultados
de aprendizaje. Por todo ello en cada unidad lectiva
proponemos un tercio de toma de apuntes a partir
de la explicación oral del profesorado
con la ayuda de transparencias, diapositivas,
mapas o esquemas y frisos cronológicos
elaborados en la pizarra (codificación
visual); un tercio de preguntas y respuestas con
los alumnos -mediante preguntas realizadas sobre
la exposición oral y la información
del libro de texto-(codificación auditiva);
y un tercio de trabajo individual o por grupos
sobre fuentes con puesta en común final
y debate en su caso (codificación cinética).
El trabajo sobre las fuentes puede y debe terminarse
en casa con mucha frecuencia y puede constituir
el principio breve, a título de nexo, de
la unidad lectiva siguiente. Al final de una unidad
didáctica proponemos la realización
de una actividad de síntesis sobre fuentes
que recojan los aspectos esenciales de la unidad.
Damos por supuesto que el profesorado de Historia
debe exponer y recordar constantemente las fechas
clave de los hechos y fases que permiten dotar
de significado a su discurso.
A
título de ejemplo ejemplificamos
la primera unidad lectiva dedicada a la Restauración
|
Cuadro
7: Esquema de registro didáctico
para la primera unidad lectiva |
|
1. Presentación de los objetivos
didácticos de la unidad. Exposición
oral sobre el significado de la palabra
Restauración, cronología
básica del período 1875-1898,
fin de la guerra carlista, presentación
del bipartidismo y política exterior
(20 minutos aproximadamente)
2. Preguntas de comprensión
lectora de un libro de texto y de la exposición
oral (como por ejemplo: enmarca con fechas
precisas el período que vamos a
estudiar; ¿por qué razón
los historiadores e historiadoras llaman
a este período Restauración?;
elabora un esquema de los principales
hechos políticos de la primera
etapa de la Restauración; ¿qué
diferencia hay entre cortes ordinarias
y cortes constituyentes?; etc.)
(10 a 15 minutos aproximadamente)
3. Trabajo sobre fuentes (individual
o en grupo): el manifiesto de Sandhurst.
Preguntas: a) ¿A qué ideas
y sentimientos apela el hijo de Isabel
II para recuperar el trono de España?;
b) Explica el sentido de la frase "debo
al infortunio estar en contacto con los
hombres y las cosas de la Europa moderna";
c) ¿Se presenta como un simple
retorno a situaciones del pasado o como
portador de valores nuevos y modernos?
Justifica la respuesta; y d) ¿se
puede afirmar que se trata de un documento
equilibrado? ¿Por qué? (20'
y acabar en casa). Puesta en común
en clase. |
Pie:
Una de las posibilidades didácticas en
la clase de Historia consiste en cambiar de registro
por lo menos tres veces por unidad lectiva. Para
ello es de la mayor importancia una cierta conciencia
de autodisciplina por parte del profesorado.
Las
actividades de evaluación
La
evaluación no consiste solamente en la
realización de un examen con el fin exclusivo
de catalogar los conocimientos alcanzados por
el alumnado. En nuestra concepción las
actividades de evaluación deben ser un
instrumento que sea útil para el aprendizaje
del alumnado. A nuestro parecer la primera actividad
de evaluación consiste en identificar los
conocimientos previos del alumnado (como, por
ejemplo, si la expresión "restauración"
la identifican con algún tipo de hecho
histórico relevante ocurrido en la España
de final del siglo XIX).
En
segundo lugar resulta importante mantener una
cierta evaluación de seguimiento a través
de ejercicios breves que, oralmente, o en su caso
por escrito, permitan ir verificando el ritmo
de aprendizaje. También puede resultar
de interés la ejercitación de algún
tipo de autoevaluación por parte del mismo
alumnado a través de pequeños ejercicios
de tipo test propuestos por el profesorado. O
también la elaboración de mapas
semánticos. Este útlimo sistema
-consistente en ofrecer una serie de conceptos
y hechos que se pueden escribir en la pizarra
o dictar y pedir al alumnado que los jerarquice
y los conecte y, en su caso, los amplíe--,
permite corregir el estado del aprendizaje de
manera muy rápida a la vez que constituye
una excelente actividad de carácter cinético.
Finalmente
cabe señalar la necesidad de la actividad
de evaluación final, la tradicional, la
que hoy en el vocabulario de la reforma se califica
de evaluación sumativa (verificación
del grado y tipo de conocimiento alcanzado por
el alumnado). A nuestro parecer y siguiendo aquí
las directrices de J.I. Pozo
[12] las actividades de evaluación
para medir los resultados básicos deben
cumplir dos condiciones básicas: estar
relacionada con un objetivo o grupo de objetivos
didácticos conocidos previamente por el
alumnado y ser semejante a las actividades
que se han utilizado para provocar los aprendizajes.
Ya hemos ejemplificado en el apartado dedicado
a los objetivos didácticos este proceso
a partir de la Constitución de 1876.
A
modo de epílogo
El
período de la Restauración constituye,
a nuestro parecer, un período sumamente
importante de la Historia de España que
contribuye no poco a explicar algunas de las claves
del devenir histórico más reciente
e incluso algunos hechos y debates de rabiosa
actualidad. Hemos esbozado en las páginas
precedentes un esquema general de una de sus posibles
didácticas partiendo de la tradición
habitual del profesorado en la etapa del bachillerato.
Sobre esta tradición, sin duda positiva,
hemos propuesto algunos pasos tímidamente
innovadores resultado tanto de las lecturas teóricas
como de la práctica. Si tuviéramos
que resumir lo que entendemos aquí por
innovación -y que a buen seguro no lo será
ya para muchos-nos referiríamos a dos aspectos:
programar las actividades de aprendizaje desde
tres registros distintos y evaluar a partir de
objetivos correctamente formulados.
Puede
parecer extraño para algunos. Pero en nuestra
práctica docente la introducción
de estos dos mecanismos ha supuesto un avance
considerable en los resultados de aprendizaje
de nuestros alumnos y alumnas sin que haya mediado,
en general, otro cambio didáctico.
Por eso sólo creemos que vale la pena tomarlo
en consideración.
NOTAS |